8 de agosto de 2010 - 00:00

Una procesión a los saltos

Más de 6.000 fieles cantaron y marcharon para rendir honor a San Cayetano.

"¡Viva San Cayetano!", bajaba la arenga desde el altoparlante. Y el Viva de la gente se fundía de inmediato con la canción Enamorados de Jesús, que, con ritmo folclórico y con acompañamiento de bombo y guitarras, hacía bailar a todo el mundo en plena procesión en honor a San Cayetano, ayer en la parroquia homónima ubicada en el barrio Parque Industrial, de Chimbas. Muchos se animaron a avanzar con pequeños saltitos, siguiendo el ritmo de las canciones. Y los voluntarios de la organización, cada tanto, lanzaban unos "¡Uuuh-uuuh!" de coro que mantenían los ánimos bien arriba.

Fueron poco más de 6.000 personas las que participaron de la marcha religiosa por el santo del pan y el trabajo. Y, a diferencia de otros años, cuando los pedidos de una mejor situación económica eran la constante, esta vez hubo muchos mensajes "por la familia" y, por elevación, contra la flamante ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.

"Para resistir la demagogia de los que nos gobiernan", decía el hombre que leía las intenciones al micrófono mientras la nutrida columna avanzaba por las calles de tierra recién regada, entre el Lote Hogar 11 y el Parque Industrial. "Para resistir con dignidad los atropellos contra nuestros valores", agregaba. Y luego venía una referencia más directa aún: "En estos tiempos de decadencia moral, donde la familia está siendo atacada por el querer de minorías, no debemos quedarnos de brazos cruzados ni con pasividad".

La procesión recorrió varios barrios de la zona después de un día de Bautismos, Comuniones y Confirmaciones, y su partida se había hecho con la presencia de la banda de Música del RIM 22. Y si bien hubo varios cruces de calles muy transitadas como la 25 de Mayo, no hubo ningún policía custodiando el tránsito, sino que todo quedaba en manos del grupo de jóvenes voluntarios, identificados con chalecos amarillos.

Entre oraciones e intenciones, cada tanto se volvía a la música y los aplausos. "Con mucha alegría y gozo", decía uno de los cantos, y los chalecos bajaban y subían con los saltos, contagiando a todos el ritmo bajo el sol generoso, tan contrastante con la fría procesión del año pasado.

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