Dos vinos pueden compartir terroir, valle y características similares y aún así tener una brecha de precio de hasta cuatro veces entre uno y otro. "El precio no refleja la calidad. Hay muchos factores que influyen", explica Adriana Pujado, sommelier sanjuanina con nueve años de trayectoria, que empezó representando vinos de San Juan en Córdoba y hoy se especializa en los terroirs de la provincia.
Esa brecha, sostiene, tiene menos que ver con lo que hay dentro de la botella y más con cómo decide posicionarse cada bodega.
El terroir y la etiqueta pesan más que la marca
La calidad de un vino, explica la especialista, se define por dos factores: el terroir —suelo, clima y altitud— y la antigüedad del viñedo. Cuanto menor es el rendimiento de una vid antigua, mayor concentración tiene la uva, y con ella, la calidad. Los vinos de altura, en zonas como Pedernal y Calingasta, parten de una uva más cara por ese terroir, pero el precio final de una botella no siempre corresponde a esa diferencia de origen: depende, sobre todo, de cómo decide posicionarse cada bodega.
"El tema de la marca y de la presentación encarece más que el vino en sí", señala la sommelier, "Un vino barato puede ser muy bueno, mucho mejor que uno más caro."
El error más común del consumidor, agrega, es asociar precio alto con mayor calidad, una relación que muchas bodegas explotan antes que sostener con datos objetivos el origen del producto.
Qué mirar en la etiqueta antes que el precio
Para el consumidor que compra en el supermercado o en una vinoteca, la recomendación de la sommelier es fijarse en tres datos de la etiqueta: el valle de origen, la cosecha y si el vino tuvo crianza en barrica. Un vino sin barrica tiene una ventana de consumo de dos años desde la cosecha: pasado ese margen no se echa a perder, pero cambia su color, su aromática y su tipicidad.
Para conservarlo, recomienda guardarlo acostado, sin luz, a una temperatura de entre 16 y 18 grados.
Elegir un buen vino no depende solo del precio: la etiqueta —origen, cosecha y crianza— dice más que el cartel.
Bodegas boutique frente a grandes bodegas
Entre bodegas boutique y grandes bodegas, la diferencia de precio también responde a la estructura de costos. Las boutique trabajan partidas limitadas y suelen depender de mano de obra y viñedos propios, lo que eleva el costo por botella. Las grandes bodegas, en cambio, compran uva a distintos productores y así lo reducen.
Entre los varietales sanjuaninos, Adriana Pujado destaca al Malbec como valor seguro, también menciona al Cabernet Franc y al Pinot Noir de Pedernal y Calingasta, y finalmente al Syrah como una apuesta consistente. Asimismo señala que la Garnacha y la Bonarda, dos cepas tintas fascinantes pero muy diferentes, del valle de Tulum están ganando terreno entre los consumidores por su perfil distinto.