Jorge Palmés es sanjuanino y, con el título de Ingeniero de Minas, exhibe una vasta trayectoria en el sector: pasó por Veladero y por Gualcamayo, y hoy es la máxima autoridad de la compañía sudafricana AngoGold Ashanti, que lleva adelante el proyecto Cerro Vanguardia, en Santa Cruz.
-¿En qué se parece y en qué se diferencia Cerro Vanguardia de Veladero?
-Cerro Vanguardia es un proyecto de oro y plata que está ubicado en la provincia de Santa Cruz. Fue explorado durante los ’80 y los ’90 por la Dirección de Minería de la Nación, y a partir del año ’98 se puso en marcha. Se parece a Veladero en que produce oro y plata. Se diferencia en que en vez de hacer una explotación con una sola mina de cielo abierto nosotros seguimos un sistema vetiforme y tenemos un conjunto de vetas. Por lo tanto no se ve un solo “open pit” sino pequeñas minas explotadas a cielo abierto que están ubicadas en un radio de 25 kilómetros. Utilizamos equipos un poco más chicos: camiones, palas, todo eso.
-¿En escala de producción, como está Cerro Vanguardia con respecto a Veladero?
-Nosotros producimos en este momento un tercio de lo que produce Veladero.
-¿Similar a Gualcamayo?
-Cuando Gualcamayo esté produciendo a pleno, serían números muy comparables. La otra diferencia (con Veladero) es que nosotros no hacíamos lixiviación en pilas. Nuestra forma de procesar el mineral es con lixiviación en tanque.
-Como Casposo en San Juan…
-Exactamente. El mismo sistema que va a usar Casposo cuando empiece a producir. La otra diferencia (con Veladero) es nuestra producción es aproximadamente 80 por ciento plata, 20 por ciento oro. Los números han ido cambiando desde que comenzó la operación hasta la fecha. Se ha incrementado la producción en plata. En los últimos tiempos, a partir de diciembre del año pasado hemos comenzado a explotar, además de por cielo abierto, a través del método de explotación subterráneo. Aquellas minas de cielo abierto en que la cantidad de estéril ha sido excesiva y que han tornado ineconómico (sic) explotarlo, han pasado al sistema subterráneo.
Llevamos 1.950 metros lineales desarrollados en dos galerías. Tenemos unos 250 metros de profundidad desde el pit hacia abajo. Probablemente a partir de los primeros meses de 2011 comenzaremos a hacer el procesamiento a través de lixiviación en pilas, que es lo que hace Veladero.
-Cerro Vanguardia, como en su momento Veladero también, recibió críticas de sectores que objetan la minería, fundamentalmente desde Buenos Aires ¿Qué es y no es?
-Es muy difícil que la gente común entienda la minería. La industria minera trabaja con estándares muy altos. Lo que la gente no se da cuenta es que las empresas como AngloGold Ashanti -que es la dueña del 92,5 por ciento de este proyecto y el socio es la provincia de Santa Cruz a través de Fomicruz- son empresas que, además de producir oro y plata, ganan dinero de cotizar en bolsa y nadie en su sano juicio sería capaz de comprar acciones de una empresa que contamina. Hoy con internet la información es instantánea. Lo que pasa en Ghana o en Tanzania, donde sea, nos enteramos inmediatamente. Por lo tanto es buen negocio hacer las cosas bien, es buen negocio no contaminar. Hay mucha fantasía.
-Hay una percepción de complot: empresas multinacionales que son capaces de cometer salvajadas…
-Aquí sí y no en su país de origen… ¡Eso es una mentira absoluta! Yo puedo asegurar que todo lo que se está utilizando es la última tecnología. Lo que se utiliza acá es lo mismo que se utiliza en Canadá, Estados Unidos y Sudáfrica.
-También genera alguna inquietud el hecho de que hay ciertos estados de Estados Unidos donde esto no se puede hacer. Y hay también alguna corriente europea de salir a objetar estas metodologías extractivas…
-Aquellos estados en que se ha prohibido y se ha cuestionado el uso de ciertas tecnologías como el uso de cianuro, en Estados Unidos, tienen también restricciones muy importantes a otros tipos de industrias. Son estados que han decidido ser “ultra-verdes” y han pagado la consecuencia de no poder atraer inversión. Con respecto a lo de Europa, ha habido algún problema de un dique de cola que se rompió y hubo mortandad de peces. Ese fue el único antecedente, que pasó en Rumania. Además, el cianuro tiene una ventaja frente a otros lixiviantes: se descompone ante los rayos UV y cualquier oxidante fuerte lo destruye rápidamente. Se intentó prohibir el uso de cianuro en las explotaciones europeas y finalmente esa prohibición fracasó. En este momento no está prohibido el cianuro en Europa. Hay mucho desconocimiento. Y hago el mea culpa. La industria minera gasta mucho dinero en cuidar el medio ambiente, pero no hace lo mismo con la difusión de la minería.
-¿Cómo recibe Cerro Vanguardia el debate por la Ley de Glaciares?
-Primero quiero aclarar que nosotros no estamos afectados directamente porque nuestra operación está a más de 600 kilómetros del Glaciar Perito Moreno, está a unos 40 kilómetros de la costa.
Luego, que quede clarísimo: nadie pretende destruir glaciares. Aquí hay muchos términos que se están confundiendo. Nadie pretende tocar un glaciar. Todo esto tiene que ver con la posibilidad de utilizar alguno de estos cuerpos como fuente de agua. Lo que a nosotros nos preocupa como sector y le debería preocupar a la industria en general, es que se va a terminar la actividad en la zona periglaciar. Al no haber precisión en los conceptos, cualquiera puede decir que cualquier suelo que se congele en invierno se considera zona periglaciar. Por lo tanto, olvídense de las obras de infraestructura y del esquí. A mí me preocupa que se dicen cosas sin medir consecuencias, con algún interés político. Le mienten a la gente al darle datos que son falsos. Solamente el 13 por ciento del consumo del cianuro lo tiene la minería. Aquí hay que dejar de usar estos temas que son netamente técnicos con una agenda política.