-¿Cuál fue la conclusión en términos generales de las dos jornadas de trabajo en el Comité de Integración Argentino-Chilena en San Juan?

-Hay una conclusión primera que es el hecho de que esta segunda comisión, después de que asumiera el gobierno del presidente Sebastián Piñera, fue mucho más sólida y mucho más fructífera. La primera reunión fue en Chile, en La Serena, y nos estábamos recién instalando como gobierno. Y había mucho trabajo avanzado desde los años anteriores, de los intendentes y los gobernadores anteriores, pero nosotros estábamos tratando de instalarnos. Ahora cuando ya tenemos un trabajo avanzado, cuando ya nos conocemos, lo que ocurrió estos dos días fue mucho más concreto. Lo importante es que nos enfocamos en un tema profundo que permita que nazcan otros temas importantes.

-¿Y ese acuerdo cuál fue?

-Acordamos organizar una gira minera para conocernos, en la cual en una semana estuviéramos en la Región de Coquimbo recorriendo todas las faenas mineras importantes, algunos pequeños mineros de diversas categorías, metálicos y no metálicos, empresas proveedoras en terreno de explosivos, y universidades para entender cuál es la malla curricular que se está pasando en Chile, debido a la alta demanda que se viene en los próximos años en materia minera. Esto con grupos multidisciplinarios argentinos y chilenos. La idea es que esto ocurra una semana en Chile y una semana en Argentina.

-¿Hay intenciones de llevar a Coquimbo el modelo de Casemi?

-Me llamó mucho la atención, habiendo sido empresaria proveedora de mucha industria. Porque una prioridad del gobierno del presidente Sebastián Piñera es convertir a Chile en un país de oportunidades, fortalecer a las empresas Pyme. Para eso nos hemos dado cuenta cómo este gobierno ha impulsado el compre local: el apoyo del gobernador Gioja y el ministro Saavedra. Cómo se pudieron organizar, entendieron que la minería era una industria que genera cadena de valor para abajo y son capaces de mantener diálogos comerciales, que los ponderen con mayor fuerza por ser locales. Eso mismo queremos aplicarlo en la Región de Coquimbo, porque allá existen las asociaciones de industriales. Hay regiones donde hay mucha minería, como Antofagasta, donde hay dieciséis “semi Pascua Lamas”, y una región como Coquimbo, que es mucho más minera que San Juan, pero los mineros igual prefieren irse a la Región de Antofagasta. Por eso decimos que hay mucho que avanzar.

-¿Qué opinión le merecen los discursos ambientalistas-antimineros que se escuchan en Argentina, como el de Pino Solanas?

-La verdad es que en toda industria siempre es positivo que exista la oposición. Lo mismo que en la política. Si pensáramos todos iguales, quizá no nos portáramos tan bien. Es un mecanismo de control. En el fondo sí apunto, como autoridad minera y además siendo minera de profesión, y lo que está apuntando todo mi país, es a que la gente, se oponga o no se oponga, lo haga de manera informada. Entonces tenemos que educar las bases, partiendo con la educación minera desde el jardín infantil, en los colegios básicos, en la secundaria. Alterando mallas curriculares, porque es la industria que más mueve Chile: es el 20 por ciento del producto bruto interno de Chile y el 16 de la región. Es la industria que lejos más mueve al país. Y la industria minera en Argentina también va a ser muy potente. Pero hay que entender minería desde cuando uno es pequeño. Y como estos proyectos son tan largos, tenemos el tiempo para hacerlo desde el colegio.

-Hay temor en San Juan de que la minería en el largo plazo genere daños ambientales irreparables. ¿Cuál es la experiencia de Coquimbo en este sentido?

-Punto número uno: voy a derribar un mito. La minería no es una actividad productiva intensiva en agua. La minería de la Región de Coquimbo consume el 8 por ciento del agua de toda la región. Y es una industria muy eficiente en el uso del agua porque además recircula todo el agua. La gente cree que la minera bota el agua al río y eso la minera no lo hace porque no le conviene. Todo Chile, con toda la industria que tiene –por lo menos 17 mega compañías a nivel país, sin contar la mediana minería- consume el 5 por ciento del agua del país. Acá en San Juan entiendo que no llega al 1 por ciento del agua de la provincia. Cuando tenemos que optimizar el uso del agua, no es la minería precisamente, si tenemos en cuenta estos porcentajes. Sin embargo, lo hace. Además, 5 empleos, por cada 1 empleo directo, provienen de la minería. Lo que sí es necesario, es tener tratos justos. No se puede utilizar el medio ambiente como una moneda de cambio.

-La cotización de la onza de oro ha crecido exponencialmente en los últimos años: ¿hay que redefinir el negocio minero?

-La definición de minería, nosotros la estamos revisando en Chile porque nos hemos dado cuenta que es una definición evolutiva. Depende de cómo están los mercados se puede calificar un proyecto de pequeño, mediano o grande. Siempre hay que estar redefiniendo el mercado minero. Lo otro es que también tenemos que tener prudencia. Los precios son cíclicos. Hay que tener ojo con los precios. No siempre hay bonanza. Hay tiempos de bajos precios. Yo empecé a estudiar minería cuando el cobre valía 0,6 dólares. O sea, trabajaban al costo o a pérdida. Hoy está en los 4 dólares y estamos todos muy muertos de risa. Lo que la minería debe hacer –y los proveedores también- es mantener bajos sus costos y no gastar desmedidamente ahora cuando los precios están muy altos porque no podrán reaccionar si es que viene una catástrofe económica.

-¿Cuál es la posición chilena acerca de las tensiones entre los prestadores sanjuaninos y chilenos por Pascua-Lama?

-La posición chilena y la que debería ser de la autoridad es una posición conciliadora. Acá todos tienen derecho a ganar, a compartir la torta. El tema es poder hacerlo de la manera más justa. Todos tienen el derecho a creer que tienen más derecho. Pero el tema es poder sentarse en la mesa y conversar. Pascua-Lama es el proyecto más grande que existe y obviamente no iba a ser fácil. Todo el mundo quiere estar ahí. La posición del gobierno chileno es ser un reducidor de brechas, acercar las partes. No trabajemos en el chiquitaje. No trabajemos en el proyecto. Trabajemos en conjunto, en proyectarnos en hacer un cluster para exportar servicios a nivel mundial. ¿Para qué nos vamos a pelear con el proyecto que tenemos acá?