En esta temática se define así al uso de diferentes cultivos de sitio donde han sido sembrados. Se destinan a mejorar las propiedades físicas del suelo, a enriquecerlo con un ‘humus joven’ de evolución rápida además de distintos nutrientes minerales, como también aumentar la población microbiana del suelo.
Días pasados se desarrolló una reunión técnica, en la propiedad rural de Pompilio y Guillermo Ballester, en el este de Médano de Oro, más precisamente en calle Punta del Monte, entre 9 y 10. Esa jornada, productores e interesados que asistieron pudieron ver 9 especies de diferentes gramíneas, y se comparó volumen y adaptación a las condiciones de cultivo. Los profesionales que coordinaron y ejecutaron la misma pertenecen a la firma Nutrientes S.A., La Campagnola y la Asociación Tomate 2000. Las semillas fueros aportadas por la empresa Guasch. En el siguiente cuadro se muestran las especies ensayadas con su densidad de siembra y la materia fresca aportada por cada una.
Se puede ver, en las 3 cebadas, que a igual fecha de siembra y sistema, además de densidad de simiente, el promedio es de 50.000 kilos por hectárea de materia verde; pero una aporta 42 mil y la que más da llega a 59.600. Hay una diferencia superior en aporte al 40 % entre ambas.
El centeno mientras tanto da valores similares (44 mil kilos por hectárea) y el raigrás macho también, sea sembrado al voleo o en líneas. El triticale, conocido de los productores que desean mejorar los suelos en San Juan, llega a los 36.000 kilos por hectárea y tiene numerosas ventajas adicionales. En valores, la avena blanca rindió sólo 18.800 kilos por hectárea.
Ya para siembras más tardías, de mayo y junio inclusive, el alpiste tiene valores más bajos, que rondan los 28.400 kilos por hectárea, pero la mostaza, llamativamente araña los 99.000 kilos por hectárea. Agustín Recabarren, asesor de Tomate 2000 en nuestra provincia, dijo a Suplemento Verde que siempre depende de qué es lo que buscamos, de dónde partimos y en cuanto tiempo queremos llegar a ese fin. Todos los cereales son distintos, tienen diferentes ventajas y hay que consultar en cada proyecto, a un profesional.
Todo esto, prosiguió el ingeniero agrónomo, que además es docente en la Facultad de Agronomía local, es para un grupo de cereales de invierno, gramíneas con ciertas características. Ahora estamos con la idea de otro proyecto similar, con cereales de verano, como maíces, sorgos, mohas y otras especies, de las cuales vamos a evaluar los resultados allá por febrero, marzo de 2017.
Buenas experiencias, investigación a pleno, y una interesante integración entre las empresas de servicios, la extensión rural, la agroindustria y el sector productor.

