Barreal se llenó de música y el pasado fin de semana los chicos del lugar pudieron aprender mucho más sobre los instrumentos de percusión. El grupo Ensamble de Percusión, de la UNSJ, brindó en la tarde del sábado pasado una clínica de música destinada a develar las características de los instrumentos de percusión, así como también efectos sonoros acústicos.
De esta forma el Colegio Secundario de Barreal, lugar en el que se brindó la clínica, se inundó de sonidos que por la noche tendrían su broche de oro con el concierto que el grupo y bajo la dirección de Miguel Domeneghini brindó a la comunidad. La iniciativa fue de Xstrata Copper San Juan, empresa operadora de El Pachón, en el marco de las presentaciones que Mozarteum realiza desde el año pasado en Calingasta, con el fin de hacer llegar la música de excelencia a localidades alejadas de la provincia.
En el caso de la clínica de música, es la primera vez de una experiencia de estas características en un departamento alejado y de influencia minera. Lo interesante fue que la gente de Ensamble mostró a los chicos la variedad de instrumentos existentes, los recursos sonoros que ofrecen y las técnicas para interpretarlos. “Fueron más de cien instrumentos y accesorios, además les mostramos muchos que ellos no conocían como la marimba, también les enseñamos sobre efectos especiales generados acústicamente”, explicó Domeneghini.
De acuerdo al director, esto es lo que en el mundo de la música se conoce como recursos sonoros tímbricos, que pueden ser agregados a una obra musical para crear determinado ambiente. Así, se les enseñó a crear el efecto de la lluvia sobre las hojas (un fuentón con agua y latitas agujereadas) y de los truenos (un chapón que se agita), ambos recursos que integran la obra “Mitos brasileños”, que en la noche fue interpretada por el grupo para disfrute del público.
En el concierto didáctico también hubo mucho de explicación, puesto que los músicos se encargaron de detallar al público presente, cuál es el instrumento en cuestión, su forma de ejecución y luego la puesta en escena. “Es una metodología que evita el factor sorpresa que una interpretación habitualmente debe tener, pero es el modo en que la gente puede entender lo que hacemos y la verdad que lo que se genera es interesante”, dijo Domeneghini.
La oportunidad también sirvió como agente motivador para los jóvenes integrantes de la Escuela de Música de Barreal. Organizada en 2009 con chicos de siete a catorce años y sólo dos adultos, busca convertirse en la futura banda sinfónica del pueblo. El grupo se reúne de lunes a viernes de 18 a 21 horas en la Unión Vecinal Domingo Faustino Sarmiento, y allí aprenden flauta dulce, piano y canto. La escuelita fue una suma de voluntades, puesto que las flautas fueron donadas por la minera y el piano cedido a préstamo por una vecina que lo tenía en su casa sin uso.
“La idea de esta escuela fue la de generar un ámbito de contención para los jóvenes y queremos sumar a más gente, por lo que estas clases y conciertos didácticos ciertamente sirven para que los chicos se acerquen a la música y encuentren en ella un aporte para sus vidas”, dijo Teresita Basualdo, directora de la Escuela de Música barrealina. Según Teresita, el anhelo también es el de incorporar instrumentos de percusión como xilofones, platillos y timbales y así ir propiciando algo sinfónico. “Es un sueño que no sé si podrá ser concretado por mí o por quien me siga en esto, pero soy una convencida de que la música les dará a estos chicos nuevas oportunidades”, concluyó Teresita.

