11 de noviembre de 2009 - 00:00

El oro vuelve a las bóvedas de los bancos centrales

La onza superó los 1.100 dólares al cierre de la semana pasada, tras conocerse los datos de desempleo récord en Estados Unidos. Se debilita el dólar y los bancos regresan al lingote.

Mientras todos los titulares reflejaron que el pasado viernes la onza de oro trepó hasta los 1.100 dólares debido a la difusión del índice de desempleo superior al 10 por ciento en Estados Unidos, otros datos quedaron relegados a un segundo plano, pero no por ello resultan menos importantes para proyectar el mediano plazo.

El Banco de la Reserva de India le compró 200 toneladas de oro al Fondo Monetario Internacional por 6.700 millones de dólares. De esta manera, se sumó a una tendencia: los bancos centrales regresan al lingote como reemplazo de la inestable moneda yanqui.

Esta corriente se está produciendo en especial en los países emergentes. Y la señal no pasa inadvertida para los inversores que se volcaron febrilmente a la onza de oro, ante el tembladeral que provocó la noticia del desempleo de 10,2 por ciento en Estados Unidos, el más alto en los últimos 26 años y medio. Los empleadores ejecutaron 190.000 despidos no agrícolas en octubre. Los sectores de la construcción, fabril y comercio minorista fueron los más afectados. El remezón llegó a los metales industriales, que bajaron su cotización ante el temor de una demanda menor.

“La comunidad de los bancos centrales, por primera vez en 20 años, posiblemente será una compradora neta de oro, después de ser vendedora neta desde 1988”, dijo Michael Lewis, responsable de análisis de materias primas de Deutsche Bank, citado por la agencia Reuters.

No casualmente esto coincide con los tropezones de la economía estadounidense que repercuten en la fortaleza del dólar. Si bien la tasa de desempleo sorprendió por lo excesivamente alta, las proyecciones en la víspera no habían sido muy alentadoras, pero se quedaron cortas: 9,9 por ciento, según publicó la agencia Télam.

Desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, la economía estadounidense perdió 8,2 millones de empleos. Los datos de octubre apoyan el consejo de la Reserva Federal acerca de mantener lo más bajas posibles las tasas de interés para ayudar a la recuperación.

Como históricamente ha ocurrido, en tiempos de inestabilidad, el oro se presenta como una inversión segura y una reserva de valor por excelencia. En lo que va del año, la onza ganó un 25 por ciento en su cotización. El dato claramente alentaría las inversiones en materia de exploración en estas latitudes, con el inconveniente de la falta de financiamiento denunciado por las mineras juniors.

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