Según el climatólogo, un rasgo distintivo de la temporada 2020/21 son los fuertes vientos polares que inundan el Hemisferio Sur con una masa de aire frío y seco, lo que produce frecuentes descensos térmicos por debajo de lo normal, al mismo tiempo que reduce las precipitaciones. Además, impulsan la corriente marina fría de Humboldt hacia el Ecuador, enfriando la costa americana y el Océano Pacífico Ecuatorial, dando un cuadro muy similar a un episodio La Niña.
Para Sierra "afortunadamente, los vientos Alisios, que son el factor que genera los episodios fuertes de La Niña, se mantuvieron débiles e impidieron que el proceso tomara rasgos más severos". Cabe recordar que otros laboratorios climatológicos califican esta Niña como la más fuerte de la década.
Sierra afirma que La Niña ya pasó su etapa crítica y se está disipando: "No obstante, la intensidad que conservan los vientos polares, tanto los provenientes del Pacífico, como los provenientes del Atlántico, hacen temer que su accionar siga dificultando la llegada de los vientos tropicales, cálidos y húmedos, hacia el interior del Cono Sur, afectando las precipitaciones y produciendo descensos térmicos fuera de época¿.
Resto del verano
Para el climatólogo, el resto del verano 2021 conservará "rasgos perturbados": el régimen hídrico observará un comportamiento moderadamente inferior a lo normal, mientras el régimen térmico se mantendrá cerca de la media, pero con frecuentes descensos de temperatura.
En febrero se observará una marcada concentración de las precipitaciones sobre el norte y el extremo sudeste del área agrícola, mientras el sudoeste y la mayor parte del centro registrarán precipitaciones moderadas a escasas, que reactivarán la sequía.
Mientras en marzo registrarán precipitaciones abundantes en todo el norte y parte del sudeste del área agrícola, mientras que el centro-oeste y todo el sudoeste recibirán registros moderados a escasos, acentuándose la sequía edáfica.
