6 de junio de 2012 - 00:00

Partículas de oro contra el cáncer

Según una serie de estudios, las nanopartículas iluminadas podrían ayudar a combatir el cáncer al introducirlas de forma selectiva sólo en células tumorales enfermas.

Científicos de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), liderados por el investigador francés Romain Quidant, han descubierto quizás una de las propiedades más significativas del oro para la salud: su posibilidad de colaborar en la lucha contra el cáncer. Las nanopartículas de oro pueden ayudar en la lucha contra dicha enfermedad utilizándolas como fuentes de calor y de luz dentro del organismo. Si estas poseen la capacidad del calor, se podrían emplear en la terapia contra el cáncer, al introducirlas de forma selectiva sólo en células tumorales enfermas (no en células sanas). Posteriormente se aplicaría un láser desde afuera para calentar dichas nano-partículas, hasta destruir el tumor.

Según palabras de Romain Quidant: “El proceso todavía se encuentre en etapa estudio y desarrollo, sin embargo, la revolución que plantea, a diferencia de la radioterapia o la quimioterapia, es que no afecta a los tejidos sanos del cuerpo que rodean al tumor del paciente”.

El proyecto médico ya cuenta con el diseño de las fuentes de calor eficientes. Pero actualmente, los científicos químicos y médicos oncólogos trabajan conjuntamente en el desarrollo de la difícil tarea de introducir nano-partículas dentro de las células. Siempre con el objetivo de minimizar los posibles niveles de toxicidad. Según un reporte médico realizado por los investigadores, el oro es biocompatible y se evacúa fácilmente por los fluidos corporales.

Sin embargo, deben asegurase totalmente de que la química implicada en el proceso no afecte a las células. “De momento estamos en la fase de investigación en laboratorio, pero tras los estudios in vitro, la idea es proporcionar nuevas herramientas para que los biólogos puedan ir más allá de lo que se consigue ahora”, explicó Quidant.

Las nano-partículas pueden ser diseñadas para ser sensibles e “iluminarse” ante la presencia de concentraciones muy bajas de determinadas moléculas. El equipo que trabaja para utilizar el oro como elemento para luchar contra el cáncer ya ha desarrollado nano-sensores capaces de detectar sustancias dopantes (como los esteroides que utilizan algunos deportistas) con una sensibilidad superior a la que proporcionan otras técnicas.

“Lo que estamos haciendo ahora es extender esa metodología a los marcadores del cáncer. La idea es detectar concentraciones muy reducidas de determinadas moléculas en una muestra de sangre de un paciente. Esto permitirá detectar un cáncer en un nivel de desarrollo muy temprano, lo que también facilitará su curación”, explicó en conferencia Romain Quidant.

El motivo por el cual se calienta el contenido de una célula mediante la incorporación de una agente externo es un fenómeno puramente físico. Es una respuesta óptica de las nano-partículas metálicas cuando se les envía una determinada luz. Para un tipo de luz bien definido, la nano-partícula va a tener una “resonancia óptica”. Este fenómeno a su vez genera un campo de luz muy intenso y concentrado en la superficie. A su vez, produce el calentamiento de la partícula. El “plasmón”, es ese efecto de resonancia que caracteriza la interacción de la luz con las nano-partículas, produciendo tanto el campo intenso y localizado, como el calentamiento y eventual destrucción de la célula cancerígena.

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