9 de septiembre de 2010 - 00:00

Prohibido no comunicar

Por razones de seguridad, los trabajadores llevan siempre equipos de handies y GPS para poder avisar sobre cualquier emergencia.

Es verdad que la minería existe mucho antes de la aparición de los handies y la manipulación de las ondas de radio. Sin embargo es innegable la enorme contribución que los aparatos de comunicación le han hecho a la seguridad laboral de la minería. En la actualidad estos aparatos son indispensables en el kit de seguridad de un minero. Por eso la comunicación dentro del recinto de una mina es denominada por los técnicos como “esencial”, ya que sin ella las instalaciones mineras no pueden operar de manera correcta. Una mina debe trabajar por lo menos con una radio y un handy para cada minero. Así se los puede ubicar en caso de accidentes.

“Una forma de contacto con cada minero, como el handy, es básico e indispensable para la seguridad laboral. Uno no puede alejarse de la mina y estar incomunicado. Puede pasar cualquier accidente y te quedás solo. El handy hoy por hoy es como el casco, si no lo usás no podés trabajar”, afirmó Gustavo Gioda, socio-gerente de Radio-Com SRL.

Los handies pueden tener distintas capacidades, pese a que por fuera son todos casi iguales. Existe una gran diferencia entre los analógicos y los digitales. Los primeros por lo general son los más rudimentarios, ya que sólo sirven para hablar. De ahí deriva el nombre walkie-talkie (hablar mientras se camina).

En cambio los handies digitales son más complejos. Cuentan con funciones de GPS, esto permite saber dónde se encuentra la persona en todo momento. “Con la función de GPS de los handies uno puede ver, a través de una pantalla de la consola de radio, dónde se encuentran todas las personas de la mina. Si están quietas, si se mueven, a qué distancia están de su puesto”, afirmó Gioda.

A su vez, los handies digitales cuentan con un sistema de mensajería de texto con los cuales es posible mandar órdenes o instrucciones precisas. Una de las funciones de los mensajes escritos consiste en alertar si hay derrumbes o si uno de los mineros queda atrapado en algún lugar.

Otro complemento relacionado a la seguridad que trae un handy digital es el inclinómetro. “Si un hombre se desmaya o se cae y queda inconciente, el mismo handy al quedar acostado manda una señal que indica que su posición no es la normal. Avisa solo, sin que el minero tenga que tocar nada”, comentó Gioda.

Como complemento del handy, los mineros llevan consigo un localizador. Este aparato se lo conoce como “radio baliza”. Es muy útil en zonas de derrumbe ya que con sólo apretar un botón emite una señal de peligro para que rescaten al trabajador.

Toda esta información enviada por los handies llega a una consola de radio. Ella recibe los mensajes sonoros, y mediante una pantalla como la de una computadora, muestra los mensajes escritos y los planos de GPS. A su vez, emite mensajes tanto de sonido como de texto.

Sin embargo todo este traspaso de información sería imposible sin la existencia de las estaciones repetidoras. Ellas tienen dos formatos distintos, uno para las minas a cielo abierto y otro para las subterráneas. En el caso de las minas a cielo abierto se colocan las estaciones repetidoras con antenas verticales en lugares estratégicos para cubrir la mayor cantidad de zonas. Si hay más de una se conectan entre sí para formar una red de intercambio de información. De esta forma todos pueden comunicarse con todos en simultáneo. Las minas subterráneas usan radios similares, lo que varía es la antena. En este caso es un cable que cruza todo el túnel. Se denomina cable radiante y tiene la misma función y calidad de sonido que una antena vertical.
“Todo el cable es como una gran antena. Alguien puede estar a 1.600 metros en profundidad y se va a comunicar con la base con la misma calidad que si estuviese en la entrada del túnel”, contó Gioda. Incluso a través de estos cables se puede enviar mensajes de texto con los handies digitales.

“Estos cables radiantes para minas subterráneas tienen una gran importancia para la seguridad. En el caso del derrumbe de la mina San Esteban de Chile, apenas lograron hacer una perforación hasta donde estaban los mineros, pasaron un cable radiante. Era la mejor forma de tomar contacto con los sobrevivientes”, afirmó Gioda.

LAS MAS LEIDAS