El dormitorio es, por excelencia, el lugar donde más buscamos sentirnos cómodos y crear un espacio acogedor. Y, no hay nada peor que levantarte por la mañana y toparte con el desagradable tacto frío del suelo, especialmente si es pavimento cerámico, parquet o gres. ¡Qué frío! Por eso, la elección de la alfombra para el dormitorio es casi tan importante como la elección del colchón. Hay varias maneras de poner la alfombra en el dormitorio. Además, aporta al ambiente una atmósfera agradable y cálida y, como si fuera poco las podes remover en verano. Tu elección dependerá, sobre todo, del tamaño del mismo. Si es amplio, puedes permitirte poner una grande a los pies para que resulte más recogida y acogedora. También puedes colocarla de manera que abarque las mesillas y toda la cama, saliendo por sus tres costados. En cambio, si la habitación es algo más pequeña, una muy buena opción es una a cada lado de la cama opcional es poner una tercera a los pies. Tienen que cubrir, al menos, todo el largo de la cama y la anchura mayor a la de las mesitas.

En cuanto al material, la mejor alternativa para el dormitorio son las de lana, especialmente en invierno. Aunque atraen más el polvo y requieren ser aspiradas con frecuencia, son cálidas y muy mullidas a la pisada. ¡Por supuesto que merece la pena! Las de algodón y las de fibras naturales son mejores para el verano: llenan de frescura, resultan acogedoras y aportan personalidad.

1. Una pieza clave en el dormitorio

Las alfombras decoran, aíslan, protegen el suelo de la pisada y nuestros pies del frío. Pero también ayudan a crear atmósferas acogedoras y confortables. Para elegirla tendrás que tener en cuenta el tamaño de tu dormitorio, de la cama y de la alfombra.

2. Amplia y a los pies de cama

Cuando un dormitorio es grande, las opciones para colocar la alfombra se multiplican. Por ejemplo, una manera de conseguir que no genere sensación de vacío y se vea además más cálida es colocar una alfombra grande a los pies de la cama.

3. Una a cada lado de la cama

Una alfombra a cada lado de la cama suele ser la alternativa más recurrente. A veces puede completarse con una tercera a los pies de la cama. Es la mejor alternativa para dormitorios pequeños en los que no se quiere renunciar a confort que proporcionan. En cuanto al tamaño, lo suyo es que lleguen hasta el pie de la cama y sean, al menos, tan anchas como la mesita de noche.

4. Una que abarca todo

Una manera de crear confort y unificar el dormitorio es colocar una alfombra sobre la que estén tanto la cama entera como las mesitas. Esta opción es perfecta para separar ambientes en dormitorios grandes, unificando la zona de descanso. Además, te aseguras que, salgas por donde salgas de la cama, la pisada sea superconfortable.

5. A base de antideslizantes

Hay modelos que, por su material y por cómo las tengas colocadas abarcando la cama y las mesitas, por ejemplo, no se moverán. Pero si eliges una de algodón, hazte con una base antideslizante que proporcione seguridad y evite resbalones. Los hay a medida o con medidas estandarizadas.

6. De lana, una calidez garantizada

Es la mejor opción para aportar calidez durante el invierno. Las de lana son las más cálidas y gustosas, mullidas en la pisada y cómodas. Lo único que tendrás que tener en cuenta es que, cuanto más largo y rizado es el pelo, más atraerán el polvo y los ácaros.

7. De algodón, fresca y lavable

Las alfombras de algodón son frescas y resultan idóneas para los meses más cálidos. Recuerda hacerte también con una base antideslizante, ya que por su ligereza y poco peso pueden ser motivo de resbalones. Pueden lavarse con facilidad.

8. Las redondas, más dinamismo

Una opción para dotar de ritmo y movimiento al dormitorio es colocar una alfombra redonda. Aunque en este caso tienen un propósito sobre todo decorativo, también tienen la capacidad de aportar frescura, sobre todo si es de fibras, y proteger la pisada.

Fuente: El Mueble