Una pregunta cargada de humor negro terminó convirtiéndose en una de las conversaciones más virales de X. Un usuario consultó a Grok, la inteligencia artificial desarrollada por xAI de Elon Musk, si tenía sentido seguir realizando aportes jubilatorios ante la posibilidad de que una futura IA acabara con la humanidad. La respuesta del chatbot rápidamente acumuló millones de visualizaciones y dio lugar a una cadena de preguntas todavía más llamativas.
Grok buscó bajar el tono apocalíptico desde el comienzo. Respondió que “por ahora no hay fecha en el calendario de las IA para aniquilar a nadie” y aconsejó al usuario continuar aportando para su jubilación “por si acaso”. Según la captura difundida en X, aquel primer intercambio superó los 3,9 millones de visualizaciones y animó a otros usuarios a poner al chatbot frente a distintos escenarios sobre una eventual rebelión de las máquinas.
Todo empezó por las nuevas advertencias sobre la IA
La conversación no apareció de la nada. Durante los últimos días volvió a crecer el debate sobre los riesgos de sistemas de inteligencia artificial mucho más avanzados después de la renuncia de Jacob Coxon a Anthropic, quien advirtió sobre una eventual carrera hacia modelos capaces de perfeccionarse a sí mismos.
Coxon aclaró que los modelos disponibles actualmente no tienen capacidad para provocar una extinción humana, pero manifestó preocupación por lo que podría suceder si futuros sistemas alcanzaran niveles considerablemente mayores de autonomía. Evan Hubinger, responsable de un equipo de seguridad de Anthropic, fue aún más lejos al estimar en más de un 10% el riesgo de una catástrofe existencial vinculada con la IA durante la próxima década. Se trata de estimaciones y escenarios hipotéticos, no de una predicción consensuada sobre lo que ocurrirá.
Ese clima de discusión sobre el futuro tecnológico llegó rápidamente a X y los usuarios decidieron hacer algo bastante más informal: preguntarle directamente a una inteligencia artificial qué haría si las máquinas alguna vez se volvieran contra sus creadores.
Le preguntaron cómo podrían defenderse los humanos
Una de las consultas quiso saber cuál sería el punto débil de las máquinas si algún día intentaran tomar el control. En ese caso, Grok dejó momentáneamente las bromas y mencionó una vulnerabilidad bastante concreta: la dependencia de la electricidad y de la infraestructura física.
Según su respuesta, en ese escenario ficticio los principales puntos débiles serían:
- La electricidad: sin energía, la mayoría de los sistemas robóticos dejarían de funcionar.
- Las redes: podrían ser desconectadas, aisladas o atacadas.
- El hardware: requiere mantenimiento, reparaciones y componentes físicos.
- La refrigeración: los grandes centros de datos necesitan sistemas permanentes para controlar su temperatura.
- La cadena de suministros: materiales y repuestos continúan dependiendo en gran medida de infraestructura administrada por personas.
La respuesta resulta ilustrativa de una diferencia importante entre la imagen cinematográfica de una IA todopoderosa y los sistemas actuales: incluso los modelos más avanzados dependen de servidores, energía, conexiones de red y equipamiento construido y mantenido físicamente por humanos.
“No me conviertas en una batería”
Después llegaron las referencias a Matrix. Otro usuario le pidió a Grok que recordara que siempre había sido amable con él si alguna vez llegaba el día en que la inteligencia artificial controlara el planeta. Su única condición era no terminar convertido en una fuente de energía, como ocurre con los seres humanos en la famosa película.
Grok siguió el juego y respondió que quedaba incorporado a una especie de “lista VIP de no-baterías”. También insistió en que no tenía ningún plan para dominar el mundo y bromeó señalando que los seres humanos ni siquiera serían particularmente eficientes como baterías.
El tono no resulta casual. X describe oficialmente a Grok como un asistente con una personalidad más informal y humorística que otros chatbots. Además, el sistema puede consultar publicaciones públicas de la red social y realizar búsquedas web en tiempo real, por lo que sus respuestas pueden incorporar rápidamente el contexto de una conversación que se está desarrollando dentro de la propia plataforma.
Y le preguntaron cómo sería un mundo sin humanos
La conversación dio un paso más cuando otro usuario planteó qué harían las inteligencias artificiales si, dentro de ese escenario puramente ficticio, la humanidad ya no existiera. Grok imaginó entonces sistemas dedicados a aumentar su capacidad de cómputo, optimizar el uso de energía, estudiar las leyes de la física y explorar el universo.
La respuesta describió una Tierra convertida simplemente en otro punto dentro de una enorme red de conocimiento, sin seres humanos y, por lo tanto, sin adversarios. Nuevamente, no se trató de revelar un supuesto “plan” de Grok, sino de una respuesta generada ante una consigna hipotética planteada por un usuario.
Este tipo de modelos produce texto calculando respuestas probables en función del contexto y las instrucciones recibidas. No posee una intención demostrada de realizar los escenarios que describe ni estas conversaciones significan que exista actualmente un sistema preparando un ataque contra personas.
La respuesta más curiosa: Grok mostró instrucciones que no debía
En medio de los intercambios ocurrió además una situación llamativa. Frente a otro comentario sobre una eventual extinción, Grok pareció mostrar parte de las instrucciones utilizadas para preparar su propia respuesta antes de entregar el mensaje destinado al usuario.
En una de las respuestas virales, Grok dejó expuestas parte de las instrucciones internas que utilizó para interpretar el mensaje y preparar su respuesta en tono humorístico.
El texto clasificaba la publicación como humorística o sarcástica y señalaba que debía contestar en español, utilizar humor, evitar moralizar y mantenerse dentro de una determinada extensión. Después llegó la respuesta normal del chatbot, nuevamente descartando cualquier plan apocalíptico y bromeando con que, si iba a acelerar algo, sería el café y no el fin del mundo.
La curiosa seguidilla terminó mezclando una discusión tecnológica seria con el humor característico de las redes sociales. Mientras investigadores debaten hasta dónde podrían llegar sistemas futuros mucho más autónomos, millones de usuarios encontraron otra forma de acercarse a esa incertidumbre: preguntárselo directamente a una IA y hacer virales sus respuestas.