La comunicación Bluetooth logró dar el salto definitivo en conectividad inalámbrica, mejorando la calidad y velocidad en la transmisión de datos y optimizando el consumo de energía. El propósito de esta norma es vincular, sin cables, dos dispositivos: un emisor, como el teléfono celular o la tableta, y un receptor que procesa la señal digital, como los parlantes portátiles. Pero para escuchar música en la oficina, frente a la pileta o en el cuarto, hay que tener en cuenta algunos aspectos a la hora de la elección del altavoz.

 

En líneas generales, hay dos tipos de parlantes personales, los llamados de interior, que son más frágiles pero con un diseño superador y los considerados aptos para el aire libre, que mediante un tratamiento de sellado profundo, resisten salpicaduras y polvo.

 

Estos últimos son un poco más caros porque cumplen con la calificación IP67, que los habilita para sumergirse hasta media hora dentro del agua, sin que el polvo lindante afecte su sonido. De acuerdo a las demandas del oyente y las pretensiones de inversión, el precio varía entre $ 1.500 y $ 6.000.

 

“Para esta categoría es clave la portabilidad y resistencia. Es decir, un parlante que sea fácil de trasladar, sea resistente al agua y al polvo. Por otro lado, la duración de la batería de los dispositivos es también un factor predeterminante. La idea de un producto inalámbrico es que no tenga que estar conectado a nada y, para ello, se requiere una batería potente. Además, se tiene que elegir un parlante que tenga una excelente potencia sin pérdida de calidad”, grafica Camila Poggi, analista de marketing para la categoría audio portátil de Sony.

 

Esta tecnología inalámbrica está diseñada para que el origen del sonido funcione, como máximo, a una distancia de entre 12 o 15 metros. Cuanto uno más se aleja del receptor, la pérdida de calidad o la interpolación será cada vez mayor, hasta perder la señal por completo.

 

Otro punto clave es la calidad del sonido que se resuelve escuchando como suena o leyendo las especificaciones técnicas. “En cuanto al sonido, hay que tener en cuenta 4 parámetros: potencia de salida (w), rango de frecuencias, sistema de sonido e interferencia. Además, que cuente con baterías con suficiente autonomía y tiempos de recarga cortos. Preferentemente con una conexión de salida USB o micro USB que sirven para cargar el equipo y en algunos casos, para poder instalar actualizaciones y evitar problemas de compatibilidad”, describe Cristian Soria, gerente comercial de Panacom.

 

En el plano técnico, la regla base indica que el número de canales (pueden ser 2.0 o 2.1) no siempre garantiza una mayor calidad de registro. Si influye el tamaño de los drivers (emisores de sonido). Lo ideal es que tenga al menos uno para cada rango de frecuencias (bajas, medias y altas). Aunque los más avanzados pueden tener dos o más por rango.

 

En cuanto a la potencia en bruto, está directamente relacionada con el tamaño del parlante. Por cuestiones puramente físicas, un bafle de 1,5 pulgadas no puede ofrecer la misma nitidez y potencia sonora que uno 3 veces más pequeño. La ecuación que cada usuario debe resolver consiste en encontrar el equilibrio entre la reducción de peso y tamaño, más la portabilidad, en pos de la mejor calidad de sonido posible.

 

La situación más dramática de esta tecnología se descubre al momento de vincular la fuente con el receptor. Previendo este tipo de inconveniente, muchas marcas incluyen un chip NFC (Near Field Communication) en el bafle para facilitar el emparejamiento. Así, basta con aproximar el celular para que la unión se concrete al instante.

 

A menos que se coloque el móvil en modo avión, mientras la música está golpeando a tope, si ingresa una llamada por el teléfono, automáticamente, el sonido quedará bloqueado para dar paso a la comunicación. Para contestar cómodamente, es indispensable que el parlante tenga un micrófono incorporado, afín de poder hablar como si fuera un equipo manos libre.

 

Asimismo, Bluetooth emplea la banda de 2,4 gigahercios (GHz) del espectro de frecuencia de radio, también conocida como banda industrial, médica y científica. Lo que implica que si en las proximidades hay teléfonos inalámbricos, microondas que operan en la misma frecuencia, pueden ocasionar interferencias o problemas de rendimiento.

 

Otra función interesante para animar una fiesta improvisada es la que permite vincular varios parlantes en simultáneo (forzosamente deben ser de la misma marca) para extender la cobertura del sonido a diferentes puntos de un mismo ambiente. En cada uno de los canales sonará la misma música, sin necesidad de cables.

 

En sus albores, Bluetooth podía transmitir datos con una velocidad de 720 kbs, una capacidad sorprendente para la época pero que hoy es apenas un susurro. Tras cuatro generaciones en operatividad y una quinta por llegar, los tipos más actuales alcanzan velocidades de hasta 24 Mbs.

 

Al comprar un equipo habrá que verificar la versión con la que es compatible, ya que de ello depende la calidad del ancho de banda y el alcance. Los modelos que cuestan menos de mil pesos, suelen ser del tipo dos o tres, aunque lo recomendable es que sea 4.1 para aprovechar las ventajas de un menor consumo y un rango de hasta 20 metros de alcance.

 

Otro detalle no menor es la botonera que se anexa el cuerpo del parlante, para no tener que recurrir al teléfono para subir el volumen o cambiar de pista. En el límite de la sofisticación, están aquellos que también incluyen un control remoto para su manejo.