En una de sus apariciones recientes Emma Roberts lució dos puntos debajo de su delineado, al ras de las pestañas inferiores. A partir de ahí el dot eyeliner empezó a circular y algunos maquilladores empezaron a postularlo como la próxima tendencia.

 

 

Con influencia de los 60 y un guiño especial a la célebre Twiggy -la verdadera reina del makeup para ojos en clave arty-, es una opción que les queda bien a todas, que da un look enigmático, logra una mirada vibrante y hace más interesante cualquier tipo y color de ojos.

Además, a diferencia del delineado esfumado, es muy fácil de aplicar y no requiere de una mano experta ni tanta práctica.

La clave para llevarlo está en mantener el resto del maquillaje con bajo perfil. Lo mejor es aplicarlo en un rostro fresco con cejas bien perfiladas y los labios del color que más nos gustos.

 

Pensando específicamente en los ojos, los mejores compañeros de este puntito negro son el cat eye (el delineado líquido en el párpado superior) y mucha máscara de pestañas.

 

 

Aunque, las que no son tan osadas o le tienen pavor al delineado líquido, pueden complementarlo con sombras en tonos cálidos y suaves (como dorados, corales, naranjas y celestes) y un delineado suave. ¿A quiénes les queda bien? En realidad se trata de una técnica bastante versátil y que se aplica para todo tipo de ojos. La diferencia está en aquellas miradas donde logra atraer al máximo la atención: los ojos almendrados oscuros, los grandes claros o aquellos pardos.

Para no cometer errores, lo mejor es aplicarlo fuera de la línea de pestañas y no debajo de las bolsas, que es el error más común.

Además, para hacer que no parezca que el maquillaje está corrido, es fundamental usar un delineador líquido con punta bien fina, que ayudan a no pasarnos con el grosor del punto. También se puede elegir un lápiz negro bien afinado y resistente al agua. En este caso es imprescindible sellarlo al instante con una sombra negra, aplicada con un pincel fino -del mismo tamaño que el lápiz.

 

¡No hay que tenerle miedo! Se trata de un recurso de maquillaje muy simple de lograr. Solo requiere la confianza en nuestro pulso y fijar la mirada en el centro de la línea de las pestañas.

 

Fuente: Clarín