Hubo tiempos donde ir de zapatillas a otro lugar que no fuera un gimnasio estaba hasta mal visto. Ni hablar de una fiesta, donde el zapato cerrado para el hombre y los tacos para la mujer eran parte del incuestionable código de vestimenta. Formalidad que también se hacía notar en oficinas de trabajo, quizás más en unas que en otras, pero existía. Sin embargo, la zapatilla ha ido pisando límites, saliendo de su hábitat natural para ingresar a otros espacios: trabajos, bares e incluso fiestas. En ese camino también fue mutando un poco, porque, claro, no era cuestión de perder elegancia, sino de ganar comodidad y practicidad, el punto clave de esta transición que parece consolidarse. Y fue entonces que aparecieron las “urbanas”, que terminaron por imponerse.
Si bien el cambio comenzó hace tiempo y fue avanzando progresivamente, la pandemia actuó como un “fenómeno acelerador”. Terminado el confinamiento, acostumbrada a la comodidad del calzado bajo, se vio a mucha más gente usándolas; y ya no solo jóvenes. La capacidad de imponer moda de las “celebs” fue otro factor determinante: si estrellas como Brad Pitt, George Clooney, Jennifer Aniston o Gwyneth Paltrow usan “sneackers” y se ven súper… ¿Por qué yo no? Claro está, las redes sociales funcionaron como un inmediato y transversal multiplicador de un estilo que finalmente subió al podio.
En todos los casos, la industria fue acompañando esta transición, ofreciendo cada vez más confort, sin perder el glamour: suelas de gel, aire y espumas reactivas que, combinadas con atractivos y modernos diseños, hicieron dejar los zapatos solo para casos puntuales.
Así las cosas, es muy usual verlas hoy 24/7, combinadas con trajes, vestidos, pantalones de vestir, camisas, blusas y abrigos sastreros, sea para una salida tranquila o para una ocasión un poco más formal… Aunque los cultores de la elegancia repitan que no hay como un buen zapato o una buena sandalia de taco para verse distinguido e impecable.
San Juan no es la excepción
“Sí, realmente la gente busca la comodidad y la practicidad. En los eventos a los que antes se concurría con otro tipo de calzados, hoy vemos que la mayoría va de zapatillas”, comentó a DIARIO DE CUYO Marisel Vega, una de las propietarias del emprendimiento Limón y Canela, quien agregó que “en la época de baile de egresados y fin de año se ve mucho más”. Y sumó: “En el hombre lo veníamos viendo desde antes, pero la mujer, en los últimos años y sobre todo chicas de 14 o 15 prefieren un buen par de zapatillas a unas sandalias”.
En concordancia, Emilia Fernández, diseñadora de modas, expresó que “fueron los jóvenes quienes las comenzaron a adoptar y se extendió más con las redes sociales, principalmente Instagram y Tik Tok, donde se puede ver aquí y ahora lo que se usa tanto en Estados Unidos como en China”.
La especialista también coincidió en que “pronto esta tendencia se extendió y se notó más en la mujer, que ahora para ir a trabajar se pone un traje y zapatillas, porque puede caminar y manejarse más cómoda. Y me parece un avance, porque creo que la moda también tiene que ir de la mano de la comodidad. Además que creo que tiene que ver con esto de que hoy las mujeres somos más libres”, sostuvo Fernández, quien piensa que las “zapas” llegaron para quedarse.
“Yo hablo con mis amigas, con mis clientas, mamás y chicas, y todas dicen lo mismo: ‘¡Por fin estamos cómodas!, así que no creo que sea algo pasajero”, concluyó.
¿Qué elegir?
La zapatilla para el trabajo o para salir sigue siendo tendencia en 2026. Pero, obviamente, no cualquier zapatilla.
Si bien hay algunas con reminiscencia (no funcionalidad) deportiva, que en general funcionan como referencia directa a las marcas; en general son más minimalistas. Se prefieren estilizadas (no toscas), con colores neutros (blanco, negro, beige, gris) o delicadamente combinados, tal vez un toque sutil de brillo, cordones a tono (si son con este corte), suelas bajas y de color sólido (blanco impoluto, negro, gris, caramelo); y con eso suficiente.
Claro que para los más “chic”, fanáticos de la moda, hay ediciones limitadas de importantes marcas y hasta colaboraciones de diseñadores, algunas sobrias, pero también las hay más llamativas y ostentando logotipos que connotan “status”.
La clave es, justamente, que no se vean “deportivas”, así que las tipo running, por ejemplo, quedan fuera de esta línea (aunque algunos las elijan, porque como dice el refrán, sobre gustos…).
En cuanto a cómo combinarlas, especialmente en el caso de las mujeres que trabajan, Emilia Fernández es categórica: “Van con sastreros over size”. “Se usan con pantalones súper amplios. No se usan más los pantalones skinny y además no quedan bien con zapatillas, hacen que el look no se vea urbano, sino más rural”, precisó, dándole luz verde a los sastreros con bermudas midi, tanto para las chicas como para las más maduritas.
La diseñadora agregó que también pueden usarse con vestidos, pero para una salida más informal, “y se ve súper canchero”. “Queda bonito, quedan bien con una bonita zapatilla; pero tampoco cualquier vestido. Un vestido con piedras y zapatillas no va”, marcó Emilia, quien acotó: “Obviamente que si vas a ir a una gala en el teatro o a una fiesta más elegante, te ponés sandalias, o en todo caso unas chatitas con más brillo”.
Con precios para todos los gustos (las hay desde $25.000, quizás algo menos, hasta… ¡lo que imagines!), no hay excusas: comodidad, tendencia y opciones para cada bolsillo.