Fue la más esperada en la previa del discurso de Macri. Todos se querían sacar una selfie con ella a modo de souvenir y no los defraudó, posó con cada uno de los que se lo pidió. Elisa Carrió se convirtió, así, en una de las protagonistas de la jornada en el Congreso de la Nación y dejó su veredicto: "Fue un excelente discuro, excepcional", le dijo a Clarín.

 

La líder de la Coalición Cívica concitó las miradas de todos luego de haber pegado ayer el faltazo a la Quinta de Olivos, donde Macri reunió a sus legisladores horas antes de presentarse frente al Congreso.Algunos vieron en su ausencia un posible disgusto pero ella se encargó de negarlo En realidad, se trató de un tema más terrenal. "Lilita" contó que no fue a la Quinta Presidencial porque no podía fumar. "Mauricio no me deja", dijo justificando su faltazo.

 

Elisa Carrio

 

Carrió, que en octubre pasado tuvo un problema coronario en medio de un chequeo y le colocaron dos stents, redujo el número de cigarrillos que fuma por día, pero no los abandonó. Sus Marlboro, que solo fuma hasta la mitad -nunca completos-, fueron la razón por la que no estuvo con sus pares.También se excusó de ir porque dijo que no la dejan sentar, ya que el servicio era un bandejeo de parados, informal. "El día que me inviten a una comida en serio, voy", soltó.

 

Otro dato: la líder de la Coalición Cívica-ARI pidió personalmente formar parte de la comitiva de diputados y senadores que fueron a recibirlo en las puertas de Palacio. Macri retribuyó esa actitud con un gesto que no pasó desapercibido: fue a la única legisladora a la que saludó con un beso, a las demás del grupo protocolar solo les dio la mano.


Durante el discurso, las cámaras la mostraron seria. Sin embargo, aplaudió durante varios tramos al Presidente, aunque no cantó ni se cruzó con referentes kirchneristas como otros integrantes de Cambiemos.