Si hay algo para reconocerle a Alejandro Radetic, uno de los acusados de correr picadas en la 9 de Julio a 240 km por hora, es que insiste en su accionar: siempre, y para lo que sea que tenga que decir, su postura es deliberadamente provocativa, excéntrica y para muchos, según él mismo "los que no lo conocen", por demás arrogante.

 

 

Su última aparición en la red social Instagram, ayer a la tarde, no hace más que reafirmar esa imagen, con un posteo donde el mensaje de arrepentimiento que pretende dar, contrasta con la foto que lo acompaña. En ella se lo ve arriba de un helicóptero, acompañado por otras tres personas y con una actitud relajada.

 

"Lo que no mata, fortalece y de los errores uno aprende..." encabeza su mensaje el piloto de Top Race Drift, Y continúa -sin colocar acentos-: "Hoy tengo mas experiencia de vida que ayer y es gracias a ustedes! No solo a los que siempre me apoyaron sino tambien a los que me criticaron aun sin conocerme y creyendo todas las mentiras que escucharon, ya que de las criticas es de donde mas se aprende. Por esto mismo, gracias y perdon a quien pudo sentirse lastimado por mis palabras o acciones" (sic).

 

Ni la tele, ni la radio ni los diarios. Como para todo lo que desea difundir de su fastuosa vida personal, o de su actividad deportiva, Radetic eligió las redes sociales. Incluso antes de comunicarse, por caso, con Viviam Perrone, titular de Madres del Dolor y referente de los familiares de víctimas de accidentes de tránsito, a quien se suponía el piloto quería contactar para ofrecerle sus disculpas.

 

Fueron más de dos semanas de abstinencia, con dos perfiles de Facebook y una cuenta en Instagram detenidas en los días previos al estallido mediático del video de las picadas.

 

Tampoco Alejandro Biscardi, el otro acusado que estuvo prófugo y se entregó el miércoles a la noche, pudo resistir la tentación. A tal punto, que llegó a transmitir en vivo su viaje hacia la fiscalía porteña, y antes de asumir su responsabilidad en el hecho, se despidió con el hashtag #atopenoescrimen.

 

Actualmente, ambos imputados aguardan por la homologación del acuerdo que presentaron sus abogados, y por el que, mediante un juicio abreviado, serán condenados a un año de prisión en suspenso, el decomiso de sus camionetas de alta gama, la inhibición para conducir por dos años, 50 horas de tareas comunitarias y la realización de un curso de reeducación vial.