San Juan, 24 de abril.- El Calbuco se despertó luego de un larguísimo letargo y sacudió la tranquilidad del Sur chileno. Allí, muy cerca de él, a sólo 30 kilómetros, trabaja Julio Sosa, un sanjuanino por adopción, ya que llegó a la provincia a los 17 para estudiar en la Facultad de Ingeniería.

