Fernando Guzzo, quien es fiscal adjunto de Mendoza, contó en una carta abierta lo que tuvo que pasar el sábado cuando regresó de Chile y uno de sus hijos de 15 años se descompuso luego de tener que esperar seis horas para cruzar.

 

"Eran las 10.20 del caluroso 28 de enero cuando tuve que detenerme a 2,3 kilómetros del centro fronterizo. Hasta el ingreso al playón tardé tres horas, donde se podía ver rostros de fastidio, quejas de todo tipo acompañadas por constantes e inútiles bocinazos entre charlas de conductores desconocidos que sólo hablan de los precios accesibles del vecino país, de por qué allí las cosas simplemente funcionan, de por qué cuando cruzamos la frontera somos capaces de comportarnos civilizadamente y respetar las leyes. (...) Cuando veo la luz al fin del cobertizo y huelo el aire puro de la libertad, mi hijo sufre un desmayo producto de 6 horas de espera sin agua en los baños que las mujeres han decidido compartir con los varones", relató.

 

"(...) Lo llevo a una enfermería colapsada. Tiene sólo 7 de presión, necesitan colocarle dos sueros, lo que lleva 2 horas más (...) Cuando el médico me indica que ya su presión es de 10 me sugiere que baje lo antes posible y la pérdida de altura ayudará a compensarlo", escribió Guzzo en una carta más extensa.

 

En ella, también resaltó la labor de los médicos que atendieron a su hijo y contó la mala atención y destrato que recibió de un oficial de gendarmería que no quería dejarlo pasar pese al delicado estado de salud del adolescente que viajaba con él.