17 de junio de 2026 - 14:00

Alerta nacional: robaron una cápsula radiactiva de un centro médico de Rosario que puede causar un megadesastre

El material, cesio-137, desapareció de un instituto médico de Rioja al 1500. La fuente radiactiva estaba guardada dentro de un contenedor de plomo y ya intervienen organismos especializados de todo el país

La desaparición de una cápsula de cesio-137 utilizada para calibrar equipos de medicina nuclear activó un protocolo de emergencia a nivel nacional y puso en alerta a organismos especializados en material radiactivo. El faltante fue detectado este martes por la tarde en un instituto médico ubicado en Rioja al 1500, en pleno centro de Rosario.

Según la denuncia radicada ante la Policía, a la que tuvo acceso La Capital, la fuente radiactiva estaba almacenada dentro de un recipiente cilíndrico de plomo de aproximadamente 12 centímetros de alto por 10 de ancho. La cápsula contenía cesio-137 con una actividad de 103 milicurios (mCi), material utilizado habitualmente en procedimientos de calibración de equipos de medicina nuclear.

Cómo desapareció la cápsula

De acuerdo con el parte policial, el faltante fue advertido cuando personal del instituto se disponía a calibrar uno de los equipos de medicina nuclear. La fuente había sido utilizada por última vez el pasado 12 de junio y posteriormente quedó guardada dentro de una caja de plomo sobre una mesada del laboratorio.

Según la denuncia, el acceso a ese sector estaba reservado a técnicos radiólogos, mientras que los médicos sólo ingresaban de manera excepcional para elaborar informes.

Los investigadores intentan determinar quién manipuló por última vez la cápsula y reconstruir los movimientos dentro del área donde se encontraba almacenada. En la denuncia también se consignó que no estaba claro si el instituto cuenta con cámaras de vigilancia que permitan reconstruir lo ocurrido.

Qué es el cesio-137

El cesio-137 es un isótopo radiactivo utilizado históricamente en equipos de radioterapia, aplicaciones industriales y procedimientos de medición. Debido a la radiación que emite, requiere estrictas medidas de seguridad para su almacenamiento y manipulación.

Su transporte suele realizarse dentro de contenedores blindados con plomo u otros materiales capaces de bloquear la radiación. Si el encapsulado permanece intacto y dentro de su protección, el riesgo es mínimo. Sin embargo, una manipulación inadecuada o la apertura del dispositivo puede generar exposiciones peligrosas para las personas.

Por ese motivo, los protocolos internacionales establecen que cualquier pérdida, robo o desaparición de una fuente radiactiva debe ser comunicada de inmediato a las autoridades competentes.

Qué riesgos implica

El cesio-137 es un material radiactivo que emite radiación gamma, capaz de atravesar tejidos y materiales. Si una persona entra en contacto con una fuente desprotegida durante períodos prolongados puede sufrir quemaduras por radiación, lesiones en órganos internos, alteraciones en la médula ósea e incluso desarrollar distintos tipos de cáncer con el paso del tiempo.

Los especialistas remarcan que el mayor peligro aparece cuando el material es manipulado por personas que desconocen su naturaleza. La cápsula robada estaba almacenada dentro de un contenedor de plomo precisamente para impedir que la radiación se propagara al exterior.

Por ese motivo, las autoridades recomiendan no intentar abrir ni manipular ningún objeto metálico sospechoso que pudiera estar vinculado con la fuente desaparecida y comunicar de inmediato cualquier información a los organismos de seguridad.

El antecedente que conmocionó a Brasil

La desaparición de una fuente de cesio-137 inevitablemente remite a uno de los accidentes radiológicos más graves de la historia ocurrido fuera de una central nuclear.

El caso sucedió en septiembre de 1987 en la ciudad brasileña de Goiânia, cuando dos recolectores de chatarra encontraron y desmantelaron un equipo de radioterapia abandonado que contenía cesio-137. Sin conocer el peligro, retiraron el material radiactivo y lo distribuyeron entre familiares, vecinos y conocidos atraídos por el brillo azulado que emitía.

La contaminación se extendió rápidamente por distintos barrios de la ciudad. Más de 100.000 personas debieron ser examinadas por las autoridades sanitarias y cientos resultaron contaminadas, lo que obligó a desplegar uno de los mayores operativos de descontaminación radiológica de América Latina.

La tragedia volvió a cobrar notoriedad este año a partir del estreno de la serie "Emergencia radiactiva", producida por Netflix e inspirada en aquellos hechos. La producción reconstruye cómo el desconocimiento sobre el material y la ausencia de controles derivaron en una emergencia sanitaria sin precedentes.

Más cerca en el tiempo, en enero de 2023, Australia protagonizó otra búsqueda internacional cuando una diminuta cápsula radiactiva de cesio-137 se perdió durante el transporte de una mina en Australia Occidental. El dispositivo, de apenas ocho milímetros de largo y seis milímetros de diámetro, desapareció a lo largo de un recorrido de 1.400 kilómetros.

Las autoridades australianas desplegaron un operativo sin precedentes durante varios días hasta lograr localizarla al costado de una ruta. Los expertos habían advertido que permanecer cerca de la cápsula durante algunas horas podía provocar lesiones cutáneas y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer.

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