10 de abril de 2026 - 09:30

Alerta roja: la morosidad en las familias es la más alta en dos décadas y ya cuadruplica los niveles de 2024

Por decimosexto mes consecutivo, el endeudamiento irregular de los hogares mostró una suba y alcanzó el 11,2%. La caída de los salarios reales y las altas tasas de interés configuran un escenario crítico para el consumo.

La economía argentina presenta hoy una cara de doble moneda: mientras sectores estratégicos impulsan números positivos en la macroeconomía, la realidad financiera de los hogares se deteriora a pasos acelerados. Según un informe de la consultora 1816, basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), la morosidad de las familias escaló al 11,2% en febrero, un salto significativo frente al 10,6% registrado en enero.

El dato no es solo una estadística aislada; representa el nivel de irregularidad más alto desde 2004. Para ponerlo en perspectiva, el fenómeno se ha multiplicado por más de cuatro veces desde octubre de 2024, cuando la mora apenas alcanzaba el 2,5%.

Un problema macroeconómico

A diferencia de otros periodos, esta suba no responde a políticas crediticias particulares de algunos bancos. El informe destaca que la irregularidad aumentó en 28 de las 30 principales entidades financieras del país, lo que confirma que se trata de un problema sistémico derivado de la coyuntura económica.

Varios factores explican este ahogo financiero:

  • Pérdida de ingresos: Los salarios privados registrados cayeron por quinto mes consecutivo en enero, tocando su punto más bajo en un año y medio.

  • Desempleo en alza: El cierre de 2025 dejó una tasa de desocupación del 7,5%, la cifra más alta desde la pandemia.

  • Tasas asfixiantes: Aunque la tasa de referencia ronda el 20%, el costo real para las familias es prohibitivo. Un préstamo personal bancario promedia una Tasa Nominal Anual (TNA) del 70%, lo que se traduce en una efectiva anual cercana al 100%, sin contar el Costo Financiero Total (CFT).

La brecha productiva y el consumo

La nota preocupante la da el sector industrial, clave en la generación de empleo. Mientras el agro y la minería sostienen el crecimiento, la industria manufacturera se derrumbó un 8,7% en febrero. Sectores como el automotriz (con una caída del 24%) y el textil son los más afectados, impactando directamente en la capacidad de pago de los trabajadores.

"La mora en el crédito no bancario alcanzó el 29,9% en febrero, reflejando un impacto desproporcionado en los sectores de menores ingresos que recurren a billeteras virtuales y entidades no financieras", advierte el reporte de 1816.

El ojo en las billeteras virtuales

El segmento no bancario, que representa el 17% de los préstamos a familias, es el que muestra mayor fragilidad. En este contexto, el ecosistema de las fintech también ha estado bajo la lupa; recientemente, casos como el de Ualá generaron incertidumbre debido a interrupciones en sus servicios en un momento donde la liquidez es crítica para los usuarios.

Perspectivas: Con un crecimiento heterogéneo que no logra derramar en el consumo masivo y un acceso al crédito cada vez más costoso, la morosidad consolidada se posiciona como el principal síntoma de una economía que, pese a los indicadores positivos de las grandes industrias, aún no logra estabilizar el bolsillo de los hogares argentinos.

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