16 de octubre de 2026 - 10:21

El Niño, a la espera del gran pico del Paraná: Corrientes entra en alerta

Con El Niño en niveles récord, los ríos de la cuenca del Plata ya superaron el nivel de evacuación en localidades de Misiones, Corrientes y Entre Ríos, con otros sectores al límite. Situación crítica.

El Niño alcanzó un nivel histórico. NOAA estima una probabilidad superior al 83% de un evento de intensidad fuerte a muy fuerte entre enero y marzo de 2027. El servicio meteorológico australiano (BoM) registra una anomalía semanal de 2,81 °C, un récord, y la agencia meteorológica japonesa (JMA) coincide en destacar temperaturas extraordinarias del mar durante este evento.

Históricamente, un Niño así favorece lluvias sobre lo normal en el Litoral en primavera y verano, aunque NOAA advierte que los impactos no están garantizados, en línea con lo destacado en los reportes de Meteored. Sin embargo, es un escenario propicio para crecidas del Paraná, el Uruguay y el Iguazú, con dependencia de la gestión de las represas aguas arriba, no solo de las lluvias.

La crecida ya golpea: las Cataratas cerraron esta semana, hay evacuados en Concordia y Paso de los Libres, y productores correntinos sacan hacienda de las islas. Describimos a continuación los escenarios más probables según el último reporte del Instituto Nacional del Agua (INA).

El Iguazú y el Paraná siguen bajo presión por el aumento del caudal

El Iguazú alcanzó su pico el 14 de octubre: 16.200 metros cúbicos por segundo en Andresito, Misiones, un valor que estadísticamente tiene un 20 % de probabilidad de ser igualado o superado en cualquier año. En Puerto Iguazú, el nivel superó los umbrales de alerta y evacuación desde el 13 y sigue por encima.

Hoy el río ya comenzó a bajar de forma gradual. Con el suelo todavía saturado, no se descartan nuevas crecidas dentro de los próximos 7 a 15 días si vuelven las lluvias.

En el Alto Paraná, Guairá (Brasil) registró 20.700 m³/s y hoy oscila en valores máximos, con leve descenso, mientras la represa de Itaipú libera unos 9.200 m³/s, caudal equivalente para llenar unas ocho piletas olímpicas por segundo. Esta situación ya provoca inundaciones moderadas en Ciudad del Este (Paraguay), y Foz do Iguaçu (Brasil).

Más al sur, Yacyretá libera más agua de la que recibe. En los próximos cuatro días, el INA prevé que el ingreso se mantenga en valores máximos y luego comience a descender, mientras que la descarga definiría pronto su pico, por encima del anterior. En el área del embalse ya se superan los umbrales de alerta y evacuación en Libertad, Eldorado, Libertador, Santa Ana e Ituzaingó, y el de alerta en Itatí.

Corrientes, Entre Ríos y el Uruguay, en la cuenta regresiva

La onda de crecida del Paraná avanza río abajo y pone a varias localidades en alerta. Corrientes y Goya podrían superar el nivel de Alerta a partir de hoy, y alcanzar el de Evacuación desde el fin de semana. En Reconquista, esos umbrales se alcanzarían el 16 y el 18, respectivamente, mientras que en La Paz se esperan para el 19 y el 21.

En Santa Fe, el río podría acercarse al nivel de Alerta en los últimos diez días de octubre.

En el Uruguay la situación es más comprometida: Paso de los Libres llegó a 9,38 m, casi un metro sobre el umbral de Evacuación, y seguiría por encima hasta el 17, con Alerta hasta el 20 inclusive. También se supera el umbral de Evacuación en Bonpland, y el de Alerta en Alvear, La Cruz y Yapeyú. Concordia y Concepción del Uruguay se mantienen próximas al nivel de Alerta, con Salto Grande aún liberando agua.

En el Delta del Paraná, en cambio, los efectos de la onda podrían sentirse con mayor intensidad dentro de 20 a 30 días.

Más allá de la altura de los ríos, otro factor a monitorear es la evolución del Dipolo del Océano Índico (IOD), un mecanismo similar a El Niño que modifica la distribución de las temperaturas del mar y puede influir en las precipitaciones de nuestro país, aunque sus efectos sobre Argentina no son directos ni uniformes.

Según el BoM está en fase neutral, pero suma cinco semanas sobre el umbral positivo. Si se confirma, sería una señal adicional a la de El Niño, por lo que resulta importante seguir su evolución junto con los pronósticos estacionales y otros factores que condicionan las precipitaciones en la región.

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