El Paso Internacional Cristo Redentor, corredor que conecta Argentina con Chile a través de la cordillera de los Andes, lleva 20 días consecutivos cerrado debido al fuerte temporal de nieve que azota la alta montaña. Más de 2.000 camiones aguardan a ambos lados de la frontera sin una fecha de reapertura confirmada, y desde Chile la Confederación de Dueños de Camiones (CNDC) ya emitió un comunicado para advertir la situación que atraviesan los trabajadores varados.
El Gobierno de Mendoza informó este lunes que el paso continuará cerrado hasta nuevo aviso. Equipos de Vialidad de ambos países trabajan en el despeje de la calzada, pero los riesgos de rodados y avalanchas persisten e impiden definir una fecha de reapertura. La CNDC precisó que el Complejo Fronterizo Integrado Cristo Redentor-Los Libertadores acumula 18 días sin tránsito por la acumulación de nieve en la alta cordillera, y advirtió que, de persistir las malas condiciones climáticas, una alternativa posible sería el paso de Jama, en la frontera de la Segunda Región de Chile, aunque la calificó como “muy costosa y que genera importantes pérdidas de días para los viajes”.
El impacto económico sobre el sector del transporte de cargas es cuantificable. Ricardo Squartini, secretario de la Comisión Directiva de la Asociación Propietarios de Camiones Mendoza (Aprocam), estimó que cada camión detenido representa una pérdida aproximada de 450 dólares diarios, entre costos fijos y lucro cesante. “Un camión que lleva parado este tiempo suma unos 9.000 dólares. Y si tenemos en cuenta que son cerca de 2.000 unidades, serían aproximadamente unos 18 millones de dólares hasta el momento", señaló en diálogo con MDZ.
A eso se agrega el costo de oportunidad: al permanecer los camiones cargados y a la espera, las empresas no pueden tomar otro tipo de carga. “Si estuvieran vacíos, al menos podrían realizar algún trabajo dentro del país”, explicó Squartini.
Según el relevamiento de Aprocam, en Uspallata hay alrededor de 600 camiones estacionados entre el Área de Control Integrado (ACI), la estación de servicio YPF y la estación Axion. Entre 800 y 1.000 unidades más se distribuyen en distintas estaciones de servicio desde el Acceso Sur hasta el Arco de Desaguadero. Además, otros 1.500 camiones pertenecientes a empresas mendocinas permanecen en sus bases a la espera de la reapertura, ya que las empresas locales optaron por no ocupar espacios destinados a los transportistas que llegan desde otras provincias.
La situación también se replica en Neuquén, donde el paso internacional Pino Hachado abrió este lunes pasadas las 11, aunque al menos 886 transportes de carga permanecían estacionados en predios habilitados de Zapala, Las Lajas y Cutral Co. Carlos Cruz, director de Defensa Civil provincial, indicó que el número total se aproxima al millar.
“Estamos pisando los mil camiones. Hay que sumar algunos que están dando vueltas o que pueden llegar a ingresar durante el día”, precisó. Cutral Co concentra la mayor cantidad, con 344 camiones detenidos, seguida de Zapala con 302 unidades distribuidas en tres sectores, y otros 240 vehículos sobre el camino hacia Las Lajas.
Frente al volumen de transportistas varados en Neuquén, las autoridades desplegaron un operativo que involucra a organismos provinciales, fuerzas de seguridad y municipios. El dispositivo incluye puestos médicos avanzados y recorridas permanentes de ambulancias. Participan la Policía de Neuquén y los municipios de Las Lajas, Zapala, Cutral Co, Plaza Huincul, Añelo y Arroyito a través de sus respectivas áreas de Defensa Civil.
En Mendoza, un operativo similar organizado entre Gendarmería Nacional, Aprocam y el Sindicato de Choferes garantiza al menos una comida diaria a los camioneros provenientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile. “Hace muchos años que no teníamos un cierre de tantos días. Entre las tres instituciones estamos colaborando para paliar un poco la situación”, indicó Squartini.
Ante la extensión del cierre, varias empresas optaron por desviar sus cargas hacia los pasos Pino Hachado y Cardenal Samoré. Sin embargo, esa alternativa implica recorrer cerca de 2.000 kilómetros adicionales respecto de los 380 o 400 kilómetros que separan Mendoza de Santiago, con esperas de alrededor de 48 horas para cruzar y costos logísticos notoriamente superiores. Algunos exportadores e importadores aceptaron esa opción por la urgencia de la mercadería, pero fue necesario renegociar las tarifas para cubrir la diferencia.
El cierre actual, aunque extenso, todavía está lejos del récord registrado en el invierno de 2023, cuando el corredor permaneció bloqueado durante casi 60 días. El récord de días consecutivos fue de 26, tras el cual hubo una breve ventana de dos días antes de que el paso volviera a cerrarse. En aquella oportunidad, miles de camiones quedaron varados a ambos lados de la cordillera y las filas llegaron a ocupar varios kilómetros de la Ruta Nacional 7. La reapertura también fue compleja porque numerosos vehículos sufrieron desperfectos mecánicos tras permanecer tantos días detenidos bajo condiciones extremas.
El aprendizaje de aquel episodio modificó el modo de gestionar los cierres. El subcomisario Oscar Fernández, jefe de la Comisaría 23 de Uspallata, explicó que el caos de 2023 no respondió solo a la nieve, sino también a la cantidad de vehículos que quedaron atrapados cuando el temporal sorprendió a quienes ya estaban en tránsito.
Este invierno, la decisión fue limitar desde el inicio la cantidad de camiones que podían llegar hasta Uspallata: actualmente permanecen allí alrededor de 250 unidades, un número muy inferior a la capacidad total de la playa, lo que facilita la asistencia, los controles sanitarios y la distribución de alimentos. Fernández sostuvo que esa coordinación temprana evitó que la Ruta Nacional N°40 y la Ruta 7 volvieran a colapsar como ocurrió tres años atrás.
El comisario Pablo Quiroga, jefe policial del Corredor Internacional, señaló que en cierres anteriores el problema era que los camiones seguían avanzando más allá de Uspallata y terminaban distribuidos sobre distintos sectores de la ruta, lo que obligaba a desplegar operativos de asistencia mucho más complejos.
Los pronósticos, según Aprocam, muestran una mejora recién a partir del 4 de agosto. La expectativa del sector está puesta en que, cuando las condiciones climáticas lo permitan, las tareas de despeje del lado chileno puedan realizarse con rapidez para evitar que el cierre se extienda aún más.