Energía solar en zonas áridas: lecciones cruzadas

La provincia argentina de San Juan y la comunidad autónoma española de Andalucía pueden aprender una de la otra de cara a mejorar su transición energética.

Las zonas áridas y semiáridas son ideales para la ubicación de centrales de energía solar. La abundancia de radiación proveniente del sol, la baja nubosidad y la disponibilidad de grandes extensiones de terreno sin apenas sombra hacen que estos territorios sean excelentes localizaciones para la generación de energía solar fotovoltaica.

En este contexto, San Juan y Andalucía comparten similares características climáticas, pero difieren en sus trayectorias relativas a inversión, regulación y participación pública y privada. Analizar ambos modelos permitiría identificar oportunidades de aprendizaje para beneficio mutuo

San Juan, líder en energía solar fotovoltaica

La provincia de San Juan es el núcleo energético de la región de Cuyo, y se ha consolidado como la principal potencia solar de Argentina. Con casi 20 centrales generadoras de origen solar fotovoltaico, cerca del 50% de todos los parques solares operativos en Argentina, la provincia es líder indiscutible en cantidad de proyectos solares, si contamos los adjudicados a través de RenovAr y los presentados a través del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER).

El liderazgo de San Juan en este aspecto, con más del 30% de los proyectos fotovoltaicos del país, no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una política sostenida durante más de una década, que combina las particularidades del entorno natural con una buena planificación institucional.

En lo que respecta al factor geográfico, la irradiación solar en zonas como Tocota o Iglesia está entre las mayores del mundo. Pero el principal factor diferencial lo marca el sector público: la empresa estatal EPSE (Energía Provincial Sociedad del Estado) está acelerando su estrategia de creación de nueva infraestructura y proyectos locales para poder gestionar una generación energética que supera ampliamente la demanda, en un ejemplo de integración vertical poco frecuente en Latinoamérica.

A esto se suman los mencionados programas nacionales de incentivo RenovAr y MATER, que permiten a las empresas privadas firmar contratos directos de suministro energético; y la promoción de la generación distribuida, que hace posible que aproximadamente la mitad de la energía solar provincial corra a cargo de PYMEs e industrias locales, mientras la otra mitad la generan los grandes parques solares, algunos superiores a 100 MW.

Andalucía, madurez e impulso europeo

Andalucía comparte con San Juan unas condiciones climáticas similares: más de 3.000 horas de sol al año en algunas zonas, y una larga tradición en el uso de la energía solar. La comunidad autónoma española cuenta con más de 11.600 MW de potencia fotovoltaica instalada, además de una importante presencia de tecnología termosolar, algo en lo que es pionera en Europa.

Sin embargo, su desarrollo ha seguido un camino distinto al de San Juan, debido a su vinculación con el marco europeo y a la liberación del mercado energético. Mientras en San Juan el Estado provincial juega un papel directo, en Andalucía los principales protagonistas son las grandes empresas energéticas y los fondos de inversión.

Empresas como Iberdrola o Naturgy encabezan el desarrollo de plantas solares a gran escala, con proyectos como las tres nuevas plantas de Andújar (Jaén), que empezarán a operar a lo largo de 2026 y generarán una potencia máxima de 100 MW. Como los bancos y los casinos online que explican cómo funcionan los pagos con PayPal en España, las energéticas privadas ayudan a los usuarios a la vez que consiguen beneficio propio.

Pero si ha habido un factor clave en el crecimiento de las renovables en Andalucía, y en España en general, este ha sido el sistema de incentivos europeo: los programas financiados por los fondos Next Generation EU han permitido subvencionar hasta el 50% de las inversiones en autoconsumo y almacenamiento, a lo que hay que sumar las deducciones fiscales, como bonificaciones en el IRPF, que pueden alcanzar el 60% del coste de instalación en algunos casos.

Precisamente este crecimiento del autoconsumo, gracias a los fondos NextGen, ha hecho que en Andalucía se hayan impulsado miles de instalaciones en viviendas, empresas y edificios públicos, lo que favorece un modelo más descentralizado. Un ejemplo son los proyectos municipales que se están llevando a cabo en Jerez, donde el Ayuntamiento está instalando paneles en varios edificios públicos a coste cero.

¿Qué puede aprender cada territorio?

A la vista de los dos modelos de desarrollo solar, ambos exitosos pero con bases distintas, se puede predecir que el futuro de la energía solar combinará elementos de ambos enfoques, así que el aprendizaje cruzado puede ser clave para sacar el máximo partido a un recurso natural como es el sol, mucho más duradero que otros. Así que, ¿qué puede aprender cada territorio de la experiencia ajena?

Por un lado, San Juan puede adquirir de Andalucía la promoción del autoconsumo como una forma de que la energía no dependa exclusivamente de las grandes empresas energéticas, así como empezar a incentivar fiscalmente el uso de estas fuentes solares para su implantación inicial en hogares y pymes.

Andalucía, por su parte, haría bien en tomar nota del papel estratégico que juega el Estado en la provincia de San Juan, donde es el principal impulsor inicial en una región con un altísimo potencial, pese a su menor desarrollo. Esta participación estatal es clave también para mejorar la coordinación territorial que evite conflictos como los relacionados con el medio ambiente o el uso del suelo, aunque en este punto algunos proyectos de Andalucía ya incorporan medidas de conservación y eficiencia. Finalmente, hay que mencionar la apuesta por la industrialización local del sector, que incluye aspectos como la fabricación directa de paneles solares.

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