Flybondi atraviesa uno de los momentos más delicados desde que comenzó a operar en Argentina. La aerolínea low cost acumula salarios sin pagar, indemnizaciones pendientes, problemas con proveedores y una fuerte reducción de sus vuelos, mientras en la Justicia Comercial existen pedidos de quiebra y se evalúa una eventual presentación en concurso preventivo de acreedores.
De acuerdo con información publicada por La Nación, la empresa adeuda los sueldos de junio y julio, además del medio aguinaldo, a trabajadores que continúan en relación de dependencia. A eso se suma la situación de más de 700 exempleados, quienes llevan más de tres meses esperando el pago de indemnizaciones por despidos sin causa o de acuerdos de retiro voluntario.
El conflicto laboral se agravó también por la falta de pago de aportes patronales. El 6 de agosto, empleados y extrabajadores quedaron sin cobertura de obra social y medicina prepaga, según reportaron las fuentes consultadas por el medio nacional.
Pero los problemas no se limitan al frente laboral. La crisis financiera comenzó a impactar directamente en la operación. YPF dejó de suministrarle combustible mediante cuenta corriente y pasó a exigir el pago anticipado, mientras que propietarios de aeronaves alquiladas restringieron su utilización ante deudas por los contratos de leasing.
El resultado es una flota extremadamente reducida: aunque la compañía tiene actualmente cinco aviones en el país, solamente dos están en condiciones de volar, una situación muy alejada de la estructura con la que operaba meses atrás.
Los números de los últimos meses reflejan la magnitud del deterioro. En junio, Flybondi tenía programados 2.626 vuelos, pero concretó 803 y canceló 1.823, con un nivel de cumplimiento del 30,6%. En julio, la situación se profundizó: sobre 427 servicios previstos, logró completar apenas 23, equivalentes al 5,4%.
La situación incluso generó consecuencias fuera del país. La autoridad aeronáutica de Brasil restringió la venta de pasajes hacia Florianópolis, Maceió y Salvador luego de determinar que Flybondi había cancelado alrededor del 79% de los vuelos programados hacia ese mercado entre el 1 y el 27 de julio.
Crecen las versiones sobre un concurso preventivo
En medio de este escenario, la compañía enfrenta además deudas con organismos y empresas vinculadas a la actividad aeronáutica, entre ellas ANAC, EANA, Aeropuertos Argentina e Intercargo, además de distintos proveedores privados.
En la Justicia Comercial ya se presentaron pedidos de quiebra de acreedores, aunque hasta el momento no existe una declaración de quiebra contra Flybondi. Fuentes cercanas a la compañía indicaron que se analizan distintas alternativas para sostener la operación y que todavía no se tomó una decisión definitiva sobre el camino judicial a seguir.
En ese marco, una de las posibilidades que circula con mayor fuerza es la presentación de un concurso preventivo de acreedores. Ese procedimiento permitiría ordenar las deudas bajo supervisión judicial y abrir una negociación con trabajadores, proveedores y otros acreedores, aunque hasta este jueves la presentación no había sido confirmada oficialmente por la empresa.
La crisis se produce después de meses de dificultades operativas. Un relevamiento publicado por Chequeado en julio señalaba que Flybondi había cancelado más del 20% de sus vuelos durante 2026, con un deterioro especialmente marcado desde abril.
Mientras la empresa busca una salida financiera y operativa, mantiene abierta la comercialización de pasajes futuros. El escenario deja bajo atención tanto la continuidad de los servicios como la situación de trabajadores, exempleados, proveedores y pasajeros que aún esperan respuestas por vuelos cancelados o compromisos pendientes.