El sector agroindustrial atraviesa momentos de máxima tensión luego de que la histórica firma Granja Tres Arroyos decidiera frenar por completo la producción en su planta frigorífica ubicada en la localidad de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires. La drástica medida encendió la preocupación de los operarios, el arco sindical y las autoridades locales, que temen que el parate temporario derive en un cierre definitivo de las instalaciones.
La detención de las actividades responde a un combo de factores que golpean de lleno a la actividad avícola, entre ellos la retracción del consumo interno, el incremento de los costos operativos y la presión sobre la rentabilidad del sector exportador y de faena.
Incertidumbre laboral y comercial
La planta de Capitán Sarmiento representa una fuente laboral clave para la economía de la zona. Con la persiana baja y las líneas de faena detenidas, el futuro inmediato de los puestos de trabajo quedó en el centro de la escena a la espera de definiciones empresariales y de la intervención de las carteras laborales para destrabar el conflicto.
Mientras tanto, la situación genera repercusiones en toda la cadena avícola nacional, que advierte sobre los riesgos de sostener la operatividad en un escenario macroeconómico complejo y de márgenes ajustados para la industria alimenticia.