Nueve horas dentro de un auto volcado y la espera paciente, pero agónica, de un rescate marcaron el relato de Carlos “Coco” Bello, expresidente del Club Argentino de Pergamino. Tras sufrir un despiste nocturno en la curva de la bajada Fontezuela mientras conducía su Chevrolet Classic de Buenos Aires a Pergamino, el dirigente explicó que terminó fuera de la carretera con las cuatro ruedas hacia arriba, oculto entre pastizales, y sin posibilidad de ser visto desde el camino.

Durante el accidente, tras quedar aprisionado entre los asientos, Bello se quitó el cinturón, cortó el contacto y evaluó su estado físico ante los riesgos particulares de su medicación. “Estoy anticoagulado”, recordó al medio local La Opinión, remarcando que cualquier herida podría haberle costado la vida. Pese a los intentos sostenidos de pedir ayuda, la posición del vehículo impidió que sus gritos llegaran a alguien. “El auto no se veía desde ningún lado”, señaló. Y enfatizó el aislamiento total en el que se encontraba, pero la vegetación y la posición en la que quedó el auto complicaron el pedido de auxilio.

Lejos de sucumbir al miedo o al pánico, Bello eligió mantenerse sereno. “Lo más importante era no desesperarme. Pensaba todo el tiempo en mantener la calma, porque sabía que si me desesperaba iba a cometer errores”, explicó. Esa claridad le permitió analizar cada movimiento, a pesar de las limitaciones físicas que enfrentaba.

La noche avanzó y la necesidad de mantenerse lúcido ganó peso. Bello afirmó que jamás se desesperó, a pesar de que el tiempo parecía suspendido. Cuando reconoció las primeras señales de amanecer, la amenaza de una arrasadora lluvia lo puso en alerta: “Cuando empezó a clarear pensé: si llueve, el agua me pasa por arriba, porque ese lugar es bajo. Ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo más”, confesó al medio local.

En ese momento, utilizó un cuchillo encontrado dentro del coche para cortar el pasto que lo rodeaba. “Hice de todo con lo que tenía a mano”, explicó. Con esfuerzo, logró sacar la cabeza y uno de sus brazos por la ventanilla, utilizando una gamuza para intentar atraer la atención de algún conductor.

El punto de quiebre llegó con la aparición de un camionero. Bello relató que su salvador, mientras se preparaba un mate, pudo distinguir su figura: “Iba cebando mate y me vio. Dijo: ‘Ahí hay una persona atrapada’. Eso me salvó”.

Minutos después, los servicios de emergencia completaron el rescate. Ya en el Hospital de Pergamino, reconoció el impacto de ese momento: “Sentí que volví a vivir”.

A partir de la experiencia, Bello recibió casi mil mensajes: “Eso es lo único que te llevás en la vida: el cariño, el afecto. La plata va y viene”. Hoy, alejado del básquet y radicado en Córdoba, subrayó su nueva perspectiva: “Ahora solo pienso en disfrutar la vida, los amigos, la música, la alegría. Eso también te cura”.

Carlos “Coco” Bello es un dirigente deportivo con amplia trayectoria en el básquet, que ocupó la presidencia del Club Argentino de Pergamino y representó a jugadores como Marcelo Milanesio. En 1990 integró la delegación de la Selección Argentina de Básquet en una etapa clave para el desarrollo del deporte en el país.