Morosidad escolar: el Gobierno frenó la suspensión de los Vouchers Educativos por cuotas impagas

El Gobierno suspendió la posibilidad de cesar la asistencia “Vouchers Educativos” a las familias que adeuden cuotas en colegios privados.

Ante el incremento sostenido de la morosidad en los hogares y con el objetivo de resguardar las trayectorias escolares, el Gobierno nacional decidió suspender la baja del programa de Vouchers Educativos a aquellas familias que registren cuotas atrasadas en instituciones privadas con aporte estatal.

La medida quedó oficializada a través de la Resolución de la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano, la cual fue publicada en el Boletín Oficial.

¿Qué cambia con la nueva normativa?

La resolución congela de manera temporal la aplicación de los artículos del Reglamento General del programa que establecían sanciones drásticas ante el atraso en los pagos.

Hasta el momento, la normativa establecía que:

Ante la acumulación de dos cuotas impagas, el beneficio debía suspenderse temporalmente.

Al llegar a las tres cuotas sin abonar, el voucher se cancelaba de forma definitiva.

Con esta modificación excepcional, esas sanciones quedan en pausa. De esta forma, las familias que posean deudas con las instituciones educativas seguirán percibiendo la asistencia estatal, evitando que los alumnos sufran interrupciones o deban abandonar sus escuelas en pleno ciclo lectivo.

Alivio financiero en un contexto complejo

Desde la cartera educativa señalaron que la decisión responde estrictamente a que el ciclo lectivo se encuentra en curso y se busca evitar que los avatares económicos impacten de lleno en la escolaridad de los chicos.

La problemática no es menor: la falta de pago y las demoras en las cuotas escolares se han incrementado de forma interanual, reflejando las dificultades financieras que atraviesan los hogares para sostener la educación privada.

Lo que sigue: ¿se condonan las deudas?

Es importante aclarar que la medida gubernamental no significa una condonación de la deuda contraída con los establecimientos educativos. Las familias continúan obligadas a regularizar sus compromisos económicos con los colegios, pero cuentan con el respiro de no perder el subsidio nacional mientras normalizan su situación financiera.

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