Javier Milei tuvo este lunes una particular aparición pública después de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. El presidente salió al balcón de la Casa Rosada junto a varios integrantes de su Gabinete y, mientras saludaba a un grupo de estudiantes ubicado en Plaza de Mayo, se mostró sonriente y realizó el “six seven”, un gesto que se convirtió en tendencia entre los jóvenes en las redes sociales. La escena contrastó con el silencio que mantuvo sobre el resultado del balotaje brasileño.
La aparición se produjo antes de una reunión de Gabinete en Balcarce 50. Según se informó, durante ese encuentro Milei tampoco hizo referencia al triunfo de Lula sobre Flávio Bolsonaro, a quien había respaldado políticamente durante la campaña. Hasta ese momento, el mandatario argentino tampoco había publicado una felicitación pública al presidente brasileño por su reelección.
Milei y el “six seven” desde el balcón de la Rosada
La escena comenzó cuando la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, realizó frente a los estudiantes el movimiento conocido como “six seven”. Milei inmediatamente se sumó y movió alternativamente sus manos hacia arriba y hacia abajo, como si fueran los platos de una balanza, mientras sonreía junto a los funcionarios que lo acompañaban.
El gesto se popularizó principalmente a través de TikTok e Instagram y no tiene un significado único o definido. Su origen está vinculado a la canción “Doot Doot (6 7)” del rapero estadounidense Skrilla y luego ganó visibilidad en videos relacionados con el básquet y entre estudiantes. Con el tiempo se convirtió en una especie de código humorístico utilizado principalmente por adolescentes y jóvenes.
La aparición de Milei llevó así una tendencia nacida en las redes hasta uno de los espacios más emblemáticos de la política argentina: el balcón de la Casa Rosada. El presidente permaneció algunos minutos saludando y compartiendo el gesto con los estudiantes antes de regresar al interior de Balcarce 50 para encabezar el encuentro con sus ministros.
Milei reunió al Gabinete tras el triunfo de Lula y volvió a defender el rumbo económico
La escena ocurrió pocas horas después de que Lula consiguiera la reelección en Brasil, al imponerse en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. El resultado tiene especial relevancia para el Gobierno argentino porque Milei había respaldado públicamente al candidato opositor brasileño durante la campaña y mantiene una relación política muy distante con el dirigente del Partido de los Trabajadores.
Según informaron, el presidente omitió el resultado electoral brasileño durante la reunión de Gabinete, que se extendió durante poco menos de una hora y media. En cambio, el encuentro estuvo concentrado en la situación económica argentina, la agenda legislativa y las prioridades que el Gobierno pretende impulsar durante los próximos meses.
Milei ratificó frente a sus ministros la continuidad del rumbo económico y pidió “redoblar los esfuerzos”, además de repasar iniciativas como la reforma electoral, el Tratado de Cooperación en materia de Patentes y el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Brasil, pese al impacto político y económico del resultado electoral, no formó parte de las referencias públicas surgidas de la reunión.
Un resultado incómodo para la relación bilateral
La continuidad de Lula abre una nueva etapa para una relación bilateral que ya atravesaba fuertes tensiones. Milei se había involucrado abiertamente en la campaña brasileña con su respaldo a Flávio Bolsonaro, por lo que la victoria del actual mandatario obliga ahora a ambos gobiernos a continuar administrando un vínculo atravesado por diferencias ideológicas, pero también por una enorme interdependencia comercial.
Brasil es uno de los principales socios económicos de Argentina y tiene un peso decisivo para sectores como la industria automotriz, el comercio regional y la energía. Esa realidad convierte el vínculo entre ambos gobiernos en un asunto que excede las diferencias personales y políticas entre sus presidentes.
Por ahora, la primera imagen pública de Milei después del triunfo de Lula no llegó acompañada de declaraciones sobre Brasil. El mandatario eligió mostrarse sonriente desde el balcón de la Casa Rosada, saludando a estudiantes y haciendo el “six seven”, mientras mantenía el silencio sobre el resultado electoral del principal socio regional de Argentina.