25 de septiembre de 2026 - 11:03

Que fue de "La Rosadita", la emblemática residencia de Zulemita en Anillaco: la casa de Carlos Menem que fue epicentro de la política en los '90

La casona está en La Rioja y tomó su nombre por el color. Imágenes

En pleno corazón de la provincia de La Rioja, al pie del cordón montañoso del Velasco y rodeada por el imponente paisaje árido de la Costa Riojana, se erige "La Rosadita", la residencia más famosa y simbólica de la familia Menem.

Propiedad de Zulemita Menem, la casona ubicada en la pintoresca localidad de Anillaco trasciende la mera arquitectura residencial para consolidarse como un auténtico ícono cultural, político y mediático de la Argentina de la década de 1990. Con una impronta que combina el esplendor de las grandes propiedades de campo con el sello personal del expresidente Carlos Saúl Menem, la finca continúa despertando una enorme fascinación popular y constituye un punto de referencia ineludible en la memoria colectiva del país.

El predio donde se levanta la finca abarca una extensión aproximada de una hectárea y media, con una superficie cubierta que supera holgadamente los mil metros cuadrados. Concebida y construida bajo las directivas del propio exmandatario a finales de los años ochenta y principios de los noventa, la casona exhibe un marcado estilo neocolonial criollo.

La fachada exterior se caracteriza por sus muros pintados en un tono rosa suave —de donde deriva su popular denominación en guiño directo a la Casa Rosada—, combinados con techos de tejas españolas rojas, gruesas vigas de madera a la vista y extensas galerías sombreadas con arcos que permiten amortiguar las elevadas temperaturas estivales de la región.

El interior de la vivienda principal refleja una cuidada distribución pensada tanto para el descanso familiar como para la recepción de comitivas oficiales y personalidades internacionales. La casona cuenta con amplias suites, una cocina de dimensiones industriales, comedores de gran porte y un majestuoso salón de estar decorado con mobiliario clásico, alfombras de hilos finos, detalles en madera de algarrobo y numerosos cuadros, retratos y recuerdos protocolares que atestiguan los años de mayor exposición política de la familia. Los ventanales de los salones principales ofrecen una vista panorámica privilegiada hacia las montañas y los cuidados jardines del terreno.

EL EXTERIOR, UN PARAISO

Los espacios exteriores representan uno de los atributos más descollantes de la propiedad. El parque principal alberga una generosa vegetación autóctona e implantada, incluyendo olivares centenarios, parrales, palmeras y plantas florales de la zona. En la zona central del jardín se destaca una gran piscina de natación descubierta, rodeada por un solárium de baldosas térmicas y una zona de descanso.

A pocos metros se encuentra una cancha de tenis con piso de polvo de ladrillo, un espacio ampliamente utilizado durante las épocas de veraneo y encuentros informales. Asimismo, el predio cuenta con un quincho de grandes dimensiones equipado con parrillas de escala profesional, horno de barro y una espaciosa mesa de madera pensada para los tradicionales asados criollos que reunían a dirigentes, artistas y empresarios de renombre.

Uno de los elementos de infraestructura más particulares y comentados en torno a la finca fue la construcción de una pista de aterrizaje asfaltada de más de dos mil metros de longitud en las inmediaciones del pueblo. Esta obra permitió en su momento la operación directa de aeronaves ejecutivas y helicópteros oficiales, posibilitando que el expresidente y sus allegados se trasladaran con inmediatez entre Buenos Aires y la provincia de La Rioja sin depender del aeropuerto capitalino.

EN LA ACTUALIDAD

En la actualidad, tras los procesos de sucesión e investigación patrimonial, la titularidad y administración de "La Rosadita" se encuentra formalmente a cargo de Zulemita Menem. Si bien la propiedad no se utiliza como residencia permanente durante todo el año, la familia mantiene un firme compromiso con la conservación de su estructura original y el mantenimiento de sus parques. En virtud de un acuerdo concretado con el municipio local, la casona abrió sus puertas al público para integrarse como un hito dentro del circuito turístico de La Rioja, permitiendo que contingentes de visitantes recorran sus galerías, salones y jardines para conocer de cerca la intimidad de un sitio que albergó momentos trascendentales de la historia política argentina contemporánea.

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