La tremenda paradoja del caso, que conmociona a la región, es que las víctimas viajaban a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok que habían retirado esa misma mañana de una concesionaria oficial.
Un viaje que debía ser de total alegría y estreno de la camioneta terminó de la peor manera, fallecieron tras protagonizar un violento choque.
La tremenda paradoja del caso, que conmociona a la región, es que las víctimas viajaban a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok que habían retirado esa misma mañana de una concesionaria oficial.
Las víctimas fatales fueron identificadas por la Policía como Alberto Antonio Fernandes Da Fonseca (66), quien conducía el rodado, y Jorge García (67), quien viajaba en el asiento del acompañante. Ambos eran oriundos de Salliqueló, una localidad del oeste bonaerense, y habían viajado para concretar el sueño del vehículo propio.
Según las primeras precisiones del caso, la flamante camioneta circulaba en sentido Bahía Blanca-Tornquist cuando, por causas que son materia de investigación pericial, impactó de frente y de manera violenta contra un camión cisterna que transportaba combustible y se desplazaba en sentido contrario.
El golpe fue devastador para el habitáculo de la Amarok. A raíz del tremendo impacto, García falleció prácticamente en el acto en el lugar del siniestro. En tanto, Fernandes Da Fonseca logró ser rescatado con vida por los servicios de emergencia en estado crítico, pero debido a la gravedad de las lesiones sufridas, falleció pocas horas después en el Hospital Municipal de Bahía Blanca.
Las autoridades policiales y judiciales iniciaron una causa caratulada preventivamente como doble homicidio culposo. La principal hipótesis que manejan los investigadores se sostiene, por el momento, en el crudo relato del chofer del camión (un hombre de 46 años que resultó ileso).
El camionero declaró ante los efectivos que la camioneta intentó realizar una maniobra de sobrepaso a otro vehículo en una zona de curva, invadiendo el carril contrario de manera imprevista sin darle tiempo a evitar la colisión.
A pesar de que el camión transportaba una importante carga de combustible, los peritos confirmaron que las cisternas no sufrieron fisuras ni se registraron derrames peligrosos sobre la calzada. El tránsito en ese sector de la Ruta 33 debió ser interrumpido durante varias horas para que la Policía Científica realizara los relevamientos correspondientes mecánicos y accidentológicos que determinen con exactitud la mecánica de la tragedia.