En medio de esta unanimidad de opiniones en pandemia, es muy difícil que se escuchen voces disidentes. Pero me parece que resultan más imprescindibles que nunca. Hay que tener en claro que la confrontación política que busca limitar el poder del oficialismo es necesaria para la vida democrática. Para todos, mayorías y minorías. Ser oposición no se trata de estar opuestos a todo, sino a favor de lo que le conviene y le hace falta al país, a la provincia, a un municipio. Aun sin compartir la ideología del oficialismo, debemos aceptar que la única manera de que a todos nos vaya bien, es en el mismo sentido, para que nuestro país crezca lejos de las diferencias y también de los oportunismos políticos. Me parece muy importante que en tiempos de Covid-19, sea una oportunidad para que los que nos situamos del otro lado del gobierno, demostremos que somos capaces de dialogar desde un espacio común, dejando de lado los individualismos, proponiendo un conjunto de políticas públicas para un modelo de país que respete las instituciones y resguarde los derechos de las personas; que por supuesto el gobierno tiene que administrar los resortes del estado y rendir cuentas a la población, esto es una catástrofe sanitaria y no se combate con hazañas nacionalistas. Defendamos la vida, pero también la libertad, porque si al final de esta emergencia perdemos libertad, es muy preocupante. Que nos informen con transparencia y respeto, que se banquen las opiniones diferentes y que no tengamos un presidente que nos diga que María Eugenia Vidal, fue lo peor que le pasó a Buenos Aires, cuando el peronismo gobernó durante los últimos 28 años esa provincia.
