REFLEXIONES POLÍTICAS
REFLEXIONES POLÍTICAS
Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista
A diferencia del libragate que es algo serio "en serio" que puede complicar a los Milei, el adornigate, como continuación y réplica casi calcada del espertgate, no son escándalos mayores, sino apenas escandaletes menores de dos personajes inexpertos e insignificantes políticamente, que creyeron sacarse la lotería por el solo hecho de entrar en la función pública y entonces actuaron en consecuencia. Si hubo corrupción en ambos aspirantes frustrados a dirigentes políticos "anti casta", la responsabilidad de los Milei no va mucho más allá que el de haber "pagado por el pito más de lo que el pito vale" y creer que eran candidatazos electorales, uno para la provincia de Buenos Aires y otro para la Capital Federal, ya que el no poseer pertenencia política previa, los hacía absolutamente dependientes de ellos, los hermanitos del poder.
Ese fue el principal mérito que los catapultó tan alto en tan poco tiempo a dos tipos que no pertenecían a la casta tradicional de la política, pero que tenían incorporados en sus genes, no solamente todos los vicios de esa casta, sino los de todos los arribistas, oportunistas e inescrupulosos que abundan también por fuera de la política.
Por lo tanto, cuando se descubrió que a Espert lo había financiado políticamente un narco, todo se solucionó echándolo. Pero ahora con Adorni, Milei parece estar decidido a inmolarse en su defensa, pese a que el vocero jefe de gabinete ha devenido un piantavotos y en un "piantatodo" fenomenal, porque impide que cualquier otro tema prenda en la opinión pública.
Por ende, todo lo bueno que puede mostrar el gobierno, no lo puede mostrar porque se le interpone Adorni, a estas horas, un fenómeno de comunicación popular impresionante, porque al ser tan simple de comprender todo lo que hizo, se ha convertido en uno de los símbolos más extraordinarios (si no el más extraordinario) de los inicios de la corrupción en la era Milei.
No obstante, Javier Milei decidió defenderlo prácticamente en soledad. Sin más compañía en la "patriada" que la de su hermana. Mientras que la actitud de sacarse a Adorni de encima, salvo los dos Milei, la piensan, la creen y la desean todos dentro del mileismo, en particular sus ministros, a los que el presidente obliga a poner la cara por el impresentable Adorni, humillación que todos aceptan resignados, aunque sin convicción alguna.
Que Adorni haya llegado tan alto siendo él tan bajo, fue para contrarrestar a dos políticos que intentaban terciar, influir, participar, en las decisiones políticas de los hermanos: Patricia Bullrich y Santiago Caputo. Se lo subió a él para bajarles las expectativas a ellos. Y posiblemente hayan sido ellos, o sus entornos, los más interesados en deschavar los pecadillos del vocero jefe de gabinete caído en desgracia. Por eso los Milei no pueden permitir que esa probable insurrección interna a su intento de concentración absoluta del poder, cunda en lo más mínimo. Y entonces siguen sosteniendo al impresentable, contra toda razón, lógica, sentido común y practicidad políticas.
Además, Manuel Adorni representa el modelo ideal de político en el imaginario de ambos hermanos. Alguien que viniendo desde la nada y que siendo nadie, nunca podrá dejar de ser nadie y que por lo tanto jamás los podrá traicionar o intentar reemplazar porque no tiene el menor talento con qué hacerlo. Pero que sea políticamente insignificante, no implica que sus deseos de enriquecerse personalmente sean menos insignificantes que los de la casta en general. Y el no controlar esos en apariencia pequeños detalles en "su criatura", fue el gravísimo error que cometieron los Milei.
Por lo tanto, a estas alturas, aunque sin lugar a dudas lo mejor para la gobernabilidad sería que Adorni fuera eyectado de la política (con lo cual, al día siguiente, como con Espert, todos se olvidarían de él), eso también sería un duro golpe para con el estilo de construir poder de los Milei, ya que Adorni se había convertido en el principal ejemplo del tipo de político que Karina quería como la futura elite que acompañara a su hermano.
Lo de Adorni, en ese sentido, es una pulseada personalísima de los hermanos Milei contra el resto del mundo (tanto contra los políticos propios o ajenos, y también contra toda la opinión pública, que en esto no acompaña al presidente) para ver hasta dónde es posible seguir construyendo el tipo de poder que solo ellos dos quieren construir. Para el cual necesitan crear no uno, sino diez, cien, mil Adornis.
No sabríamos decir si lo que buscan los dos hermanos es el poder absoluto, pero sí que aspiran a un poder absolutamente personal. Donde por arriba estén solamente los dos Milei y de ellos hacia abajo, la política esté administrada nada más que por gente "estilo Adorni", vale decir leales indiscutibles y obsecuentes superlativos por carecer de toda capacidad propia para algún día intentar disputarles el poder.
Pero -en este primer caso experimental- la fatalidad o el destino (muy previsibles por otra parte) quiso que ese "don nadie" al que los Milei quisieron convertir en "don todo", en vez de aprovechar la oportunidad que la pareja más poderosa del país le ofreció de formar parte de la historia, prefirió apenas quedarse con los vueltos. Porque eso es lo que suelen hacer, siempre, los "don nadie".
El peor error de los hermanos Milei fue haberse olvidado que lo barato sale caro. Su segundo peor error puede ser el de seguir sosteniéndolo mucho tiempo más.