La formación en comercio exterior abre oportunidades para transformar el potencial productivo provincial en proyectos competitivos, capaces de trascender las fronteras y generar empleo.
La formación en comercio exterior abre oportunidades para transformar el potencial productivo provincial en proyectos competitivos, capaces de trascender las fronteras y generar empleo.
La decisión del Gobierno de San Juan de fortalecer la formación de jóvenes emprendedores con proyección internacional constituye una apuesta estratégica para el desarrollo económico provincial. En un contexto en el que la competitividad y la innovación resultan determinantes, acercar conocimientos sobre comercio exterior a los estudiantes significa ampliar sus horizontes y prepararlos para aprovechar oportunidades de negocios más allá de las fronteras nacionales.
El programa Primeros Pasos del Emprendedor Exportador, impulsado por los ministerios de Producción, Trabajo e Innovación y de Educación, representa una herramienta valiosa para avanzar en ese sentido. Desde su implementación, en 2024, la iniciativa alcanzó alrededor de 1.950 personas capacitadas, mientras que los registros correspondientes al ámbito educativo contabilizaron aproximadamente 1.689 jóvenes de 19 instituciones públicas y privadas.
Las recientes jornadas realizadas en Valle Fértil, San Martín y Capital confirman la importancia de acercar estas propuestas a las aulas. Los estudiantes de los últimos años pudieron conocer aspectos fundamentales del mundo empresarial, las condiciones para exportar y las exigencias que implica acceder a mercados internacionales. También tuvieron la posibilidad de intercambiar experiencias con especialistas y empresarios, una instancia que permite vincular los contenidos teóricos con la realidad productiva.
Esta articulación adquiere especial relevancia en una provincia que busca diversificar su economía y aprovechar sus recursos y capacidades para generar nuevas oportunidades. La minería, la vitivinicultura, la agroindustria, los servicios tecnológicos y otras actividades ofrecen posibilidades de crecimiento que requieren preparación, innovación y una mirada comercial amplia.
Sin embargo, disponer de productos competitivos no garantiza, por sí solo, el acceso a compradores extranjeros. Conocer las normas, la logística, los costos, los mecanismos de comercialización y las exigencias de cada destino resulta indispensable para reducir riesgos y desarrollar emprendimientos sostenibles. Por ello, la capacitación temprana puede marcar una diferencia en las decisiones que los jóvenes adopten al iniciar sus proyectos.
Otro aspecto positivo es la articulación con el sector privado y las instituciones académicas. El otorgamiento de dos medias becas para continuar estudios vinculados con el comercio internacional, mediante la colaboración de la Fundación Manfredi y la Universidad Católica de Cuyo, agrega una oportunidad concreta de formación profesional.
El desafío consiste ahora en sostener esta política, ampliar su alcance territorial y acompañar a los estudiantes más allá de las jornadas de capacitación. La asistencia técnica, el acceso al financiamiento y la vinculación con empresas exportadoras serían pasos necesarios para convertir las ideas en iniciativas viables.
San Juan necesita jóvenes preparados para competir en una economía cada vez más integrada. Invertir en sus conocimientos y capacidades no es un gasto accesorio, sino una condición para construir desarrollo, generar empleo y proyectar la producción provincial hacia el mundo.