Cuando se creía que Lionel Messi ya había alcanzado todos los logros imaginables dentro del fútbol, el capitán de la selección argentina vuelve a demostrar que su historia aún tiene capítulos memorables por escribir, por lo que nos obliga en esta columna a hacer referencia a su trayectoria elogiando su profesionalismo y humildad. En el marco de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, el astro rosarino acaba de establecer cuatro nuevos récords Guinness que lo ubican en la cima absoluta de las estadísticas mundialistas y consolidan una trayectoria que difícilmente encuentre comparación en el futuro cercano.
Tras el encuentro disputado ante Austria, la organización Guinness World Records homologó oficialmente las nuevas marcas alcanzadas por el futbolista argentino. Se trata de registros que no sólo reflejan talento, sino también una extraordinaria capacidad de mantenerse vigente en la máxima competencia durante casi dos décadas.
El primero de estos hitos corresponde a la cantidad de goles convertidos en Copas del Mundo. Con 18 tantos, Messi se convirtió en el máximo goleador absoluto de la historia de los mundiales, superando los 16 goles del alemán Miroslav Klose y también los 17 de la brasileña Marta en la rama femenina. De esta manera, el argentino pasa a liderar una estadística global que contempla todas las categorías de la competencia más importante del fútbol internacional.
A este logro se suma el récord de victorias mundialistas. Con 18 triunfos, el capitán albiceleste dejó atrás nuevamente a Klose, quien había alcanzado 17 victorias entre los mundiales de 2002 y 2014. La marca confirma la enorme influencia que Messi ha tenido en los éxitos deportivos de la selección argentina a lo largo de varias generaciones de futbolistas.
Otro de los registros históricos corresponde a la cantidad de presencias en partidos mundialistas. Con 28 encuentros disputados, superó los 26 que ostentaba el alemán Lothar Matthäus, una cifra que durante años parecía inalcanzable. Asimismo, alcanzó otro récord relacionado con la permanencia y la vigencia competitiva: acumula 2.489 minutos en cancha durante los mundiales, dejando atrás los 2.217 minutos del italiano Paolo Maldini.
Sin embargo, estos números representan mucho más que simples estadísticas. Son la expresión de una carrera construida sobre la disciplina, el profesionalismo, la humildad y una inagotable pasión por competir. Messi ha logrado algo reservado para muy pocos deportistas: convertirse en un símbolo admirado incluso por sus rivales y reconocido por todo el universo deportivo.
La clasificación de Argentina a la siguiente ronda del Mundial 2026 abre la posibilidad de que estas marcas continúen ampliándose. Cada partido puede transformarse en una nueva página de una historia extraordinaria. Mientras tanto, el mundo observa cómo un futbolista argentino sigue desafiando los límites de lo posible.
Para nuestro país, estos récords constituyen mucho más que una satisfacción deportiva. Son motivo de orgullo nacional y la confirmación de que Lionel Messi ya ocupa un lugar privilegiado entre las figuras más grandes que ha dado el deporte mundial. Su legado trasciende los títulos y las cifras: es un ejemplo de excelencia que seguirá inspirando a generaciones enteras.