Sólo se le tiran piedras al árbol que da frutos

Por Orlando Navarro - Periodista

Nunca imaginé que en esta parte de mi vida que dedico al periodismo, o a escribir para ser más exacto, la estaría atravesando con la antipática tarea de hacer "periodismo de periodistas". Término que muy bien definió alguien, a la función de opinar sobre las opiniones, valga la redundancia, de algunos colegas. A las que considera equivocadas, o sesgadas.

Ya lo hice en la nota publicada el domingo último, sin poder evitar que me quedara un gusto amargo, porque, aún sin nombrarlos, estaba refiriéndome a gente de muy aquilatado prestigio, con una carrera de años ejerciendo el periodismo en medios muy importantes y de alcance nacional. Es decir, sobradamente más trascendentes que este humilde servidor. Fue como un atrevimiento, que reconozco, pero del cual no me arrepiento.

Se me ha instruido que elija sobre qué escribir, sin ningún condicionamiento. Y aprecio que la realidad, atravesada por acciones de capital importancia para el futuro de nuestro país, está como oscurecida por sucesos que son de orden público, pero de menor trascendencia. Dentro de una marcada tendencia de algunos medios, por desviar el foco de atención sobre estos hechos, dándole menos espacio a aquellos datos positivos de la economía. De alto impacto y amplia connotación social.

Un oxímoron

Vamos entonces a poner la lupa sobre alguna de esas opiniones, que a mi modo de ver se vierten con el propósito de confundir o desinformar.

Por ejemplo: ¿Se puede tildar de "liberalismo soviético", el régimen de conducción que ha adoptado el partido gobernante? Así lo acaba de hacer un analista, en uno de los diarios de mayor circulación en el país. Y así, también, es que plantea una ambigüedad. Me refiero a ese intencionado oxímoron que busca confundir en un mismo significado, dos términos antagónicos: "liberalismo soviético", o su equivalente, "liberalismo comunista". Dos términos que no pueden ir de la mano, pero que puestos en la cabeza de Milei, refuerza teorías de todo tipo sobre su estilo de conducción. Y que contribuye a seguir esmerilando su persona, su modo de ejercer el poder, provocándolo, sabiendo que recibirán de su parte una dura respuesta, o insultos, que irían confirmando su imagen de violento, mal educado y chabacano. La deliberada astucia de confundir las formas con el fondo, y así lograr el objetivo de ensuciar una persona.

¿Por qué sería un oxímoron aquél artículo? Transcribo: oxímoron "es una figura retórica que combina dos palabras o expresiones de significado opuesto en una misma estructura, generando un nuevo sentido lógico o poético, a menudo contradictorio. Por ejemplo, silencio ensordecedor, secreto a voces o muerto viviente".

En este caso, en lugar de generar un sentido lógico o poético, el objetivo del mencionado articulista es corporizar en Milei la figura de un dictador implacable, que castiga a quien tenga la mala idea de obrar o pensar distinto, aún dentro de su misma estructura. Más vale que hacia afuera, o sea la oposición, cierto periodismo y otros sectores de opinión, esa conducta dictatorial se torne impiadosa y hasta peligrosa. Agregado a que proviene de una persona al que se la ha tildado de "loco" o "delirante".

Hemos visto desfilar presidentes muy respetuosos de las formas, "con familia", pulcros en el vestir y en el hablar, pero tremendamente ineficientes en el manejo de la cosa pública. Hemos visto desfilar presidentes muy respetuosos de las formas, "con familia", pulcros en el vestir y en el hablar, pero tremendamente ineficientes en el manejo de la cosa pública.

Moderación vs. Determinación

No estamos acostumbrados a un dirigente, o presidente, de esa naturaleza. Que esté convencido de lo que hace, aun cuando lo que haga no lo reporte dividendos en votos. Recuérdese que en los meses previos a las elecciones de 2025, el Congreso le votó tres leyes que ponían en peligro el equilibrio fiscal. Y en temas muy sensibles para los ciudadanos, como es el financiamiento de las universidades, la discapacidad y el Garraham. Las vetó porque esas leyes no indicaban cómo financiar el gasto, sin importarle el carácter claramente impopular de ese veto. Como resultado, perdió en Buenos Aires, pero ganó las generales gracias a la boleta única y una asistencia de 20 mil millones de dólares que vino de la mano de Trump, y el apoyo de un 41% que sigue dando un voto de confianza.

Hemos visto desfilar presidentes muy respetuosos de las formas, "con familia" (como se esmeró en remarcar Alicia Carrió sobre "Kichiloff") , pulcros en el vestir y en el hablar, pero tremendamente ineficientes en el manejo de la cosa pública. Para peor, en varios casos, corruptos. A los que solamente los guiaba el objetivo de ganar elecciones, aunque hubiera que emitir dinero sin respaldo, y dejando que el dólar se disparara, la inflación y el riesgo país también, la pobreza por lógica consecuencia y mientras nos cerrábamos al mundo. Esperarlo todo de un Estado benefactor.

El Súper RIGI

En la conferencia de prensa del viernes en Casa Rosada, se vio claramente reflejada esa tendencia en los periodistas acreditados. El ministro Luis Caputo se refirió largamente a esa idea del Súper RIGI, con incentivos a la inversión y desarrollo de industrias nuevas. Pero una sola de las preguntas fue dirigida hacia el objetivo de la conferencia. Las otras volvieron a versar sobre Adorni y sobre la condena a un personal de las fuerzas armadas, cuando la ministra Monteoliva se estaba refiriendo a operativos contra el narcotráfico y narcomenudeo. De importancia suma para la seguridad del país.

El año próximo el elector tendrá la oportunidad de demostrar con su voto, qué país prefiere, qué clase de dirigente prefiere. El que le dice la verdad, aunque duela, o el que lo endulza con un caramelo, pero que no lo va a sacar nunca de su actual posición. Como nos ha venido pasando en los últimos ocho decenios.

Decía alguien: "Sólo se le tiran piedras al árbol que da frutos".

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