Argentina, país rico, cuyo crecimiento estuvo basado en su fortaleza sostenido a través de la producción alimenticia del sector agropecuario. "En el mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de todos. Por lo tanto, el hambre y la desnutrición, no son consecuencia sólo de faltas de alimentos, sino también de la pobreza, desigualdad y los errores en el orden de prioridades'' (Unicef). Las etnias que habitan el país necesitan de políticas públicas porque son tan seres humanos como nosotros. Argentina tiene una pobreza del 32 por ciento. 

La desnutrición es una consecuencia de la pobreza y no se soluciona con un bolso de comida o una asignación de dinero porque es una problemática más compleja. 


El especialista en nutrición y presidente de la Fundación CONIN, Dr Abel Albino, expresó: Argentina es el sexto país del mundo en riqueza, y el primer país del mundo en riqueza en relación a sus habitantes. A través de su fundación quiere poner fin a la desnutrición infantil y tiene como objetivo "terminar la guerra del hombre contra el hombre, e iniciar la guerra del hombre contra el hambre. La desnutrición infantil, es una deuda pendiente del país. Una gran nación se construye con niños leyendo y escribiendo, pero para que los niños puedan aprender estas habilidades primero, tienen que tener cerebro sano, y para eso, es fundamental la nutrición durante el embarazo y los dos primeros años de vida''. La desnutrición es una consecuencia de la pobreza y no se soluciona con un bolso de comida o una asignación de dinero porque se trata de una problemática compleja que requiere una solución integral. "El pobre es un individuo como nosotros pero sin plata. Es pobre en alimentación, en educación, en familia, en afecto, en amigos, en sueños, en alegrías, en proyectos y además no tienen plata''.

 

El Dr Albino considera que para disminuir la desnutrición infantil es necesario: Cuidar el desarrollo del cerebro con buena nutrición y afecto, necesarios para una vida saludable. Educar el cerebro con una escolaridad primaria y secundaria. Construir sistemas cloacales en todos los asentamientos humanos. Llegar con agua potable y gas natural para que todos puedan tener agua fría y caliente en su casa. Llevar electricidad a todos los hogares argentinos. 


La educación es una herramienta fundamental para paliar la desnutrición. Si hablamos de desnutrición es fundamental tener en cuenta que se debe preservar el cerebro. La nutrición adecuada primero, y la educación después, deberían ser una política de Estado. 


Fernando Manes neurocientífico expresó: "La emergencia social es el hambre, la violencia. Hay que atacar esos flagelos en forma inmediata y nada más urgente que el hambre en un hogar argentino. Estoy seguro, que se requiere un paradigma que incluya una revolución educativa, y que tome como prioridad el conocimiento con un cerebro sano''. 


Considerando que la educación es la principal herramienta, mediante la cual se puede mejorar la calidad de los países y, que en términos absolutos el número de desnutridos ha aumentado en el mundo y la pobreza en Argentina, es la más alta relevancia para la educación, analizar los efectos a largo plazo de la desnutrición acaecida en edad temprana.