Es un desafío urgente, en estos momentos de la evolución de la humanidad y las condiciones de agravamiento del clima, que se proceda a crear un ente y un programa estatal, que lleve a la radicación de las familias en predios rurales.

La idea en San Juan es posible, porque el Gobierno tiene disponibilidad de tierras muy importantes en las áreas del Bermejo y Tucunuco, como en otros lugares de la provincia, donde hay superficies con dotación de agua superficial y subterránea.

El derecho comparado provincial y nuestro propio orden legal, ameritan el avanzar en estas líneas de acción pública en consonancia con los actores de la economía social, actuales o potenciales, de base familiar o cooperativo, que se destine a crear unidades económicas de explotación sustentables, y que impliquen una eficiente distribución y redistribución de la tierra entre los habitantes de San Juan.

Hemos presentado con Reyna Mary Mallea, concejal de Jáchal, en el Congreso de Municipalistas que se desarrolló en San Juan en noviembre pasado, una ponencia que fundamenta y alega a favor de estas líneas de progresión inmediata, planteando que es preciso colonizar Tucunuco o recolonizarlo mejor dicho y, directamente, colonizar el área del Bermejo, con un proyecto de desarrollo sustentable.

Debemos recordar que el Prosap y otros entes estatales, ya avanzaron en determinar que hay agua para unas 20.000 o más hectáreas en la cuenca del Río Bermejo (imaginemos que hoy Jáchal no llega a 10.000 ha bajo riego efectivo), con todo lo que ello implica en estos tiempos de sequía y bajos niveles de disposición de agua en la cuenca del río Jáchal.

Contrarrestaría la nueva superficie activada para la agricultura, y la ganadería con más núcleos de industrialización que se puedan habilitar, un alivio al calentamiento global, porque de hecho significaría aminorar la aceleración de la concentración urbana que desaprovecha el asentamiento en las tierras con dotación de agua, hoy marginalizadas, al lograr de ese modo nuevos destinos para la madre tierra. Por supuesto que el programa de ocupación de las tierras debe darse con criterios firmemente planteados. Por ejemplo, debe darse con el concepto agricultura y ganadería con dominancia de eje ecológico y orgánico, con el de justicia social, es decir, que tengan acceso los que menos tienen, con el fomento de favorecer el asentamiento de unidades familiares, con el criterio de revalorización de las técnicas que por capacitación ad hoc, incorporen a los jóvenes instruidos en técnicas de cultivo y producción de la tierra .

Chubut tiene una legislación, la Ley nro. 3.765, que se asienta en estos criterios: creación de un instituto autárquico de colonización y fomento rural, se regula un ofrecimiento público de adjudicación. En cuanto a los títulos jurídicos se prevé: a) permiso precario de ocupación. b) depósito de mejoras o arrendamiento. c) adjudicación en venta y/o adjudicación sin contraprestación pecuniaria en el caso de aborígenes o personas de bajos recursos; otorgamiento en propiedad a los reales ocupantes de la misma (nótese los requisitos para resultar adjudicatario). La tierra fiscal rural se adjudicará en venta a los reales ocupantes que reúnan los siguientes requisitos: a) residir en la zona o en la provincia desde tres años inmediatos a la fecha de la adjudicación y efectuar una explotación directa con capitales propios. b) introducir mejoras, cultivos y/o ganados que aseguren la efectiva explotación del predio.

Creemos que en San Juan ya se ha avanzado en aspectos importantes, faltando algunos puntuales. Quizá faltaría y es le sentido de esta proposición, crear un área estatal especifica, como se ha hecho en el derecho comparado provincial, y formalizar un régimen, integral con estrategia conceptual y programa de fondo, para avanzar en los criterios subrayados.

(*) Presidente del Concejo Deliberante de Jáchal. (**) Concejal de Jáchal.