Submarino ruso Kursk.

 


La desaparición del submarino argentino "ARA San Juan'', nos ha mantenido expectantes a la mayoría de los argentinos, aguardando el regreso de sus 44 tripulantes. Sus familiares han transitado un tiempo de espera sin hallazgos auspiciosos que, en el día tras día, se ha vuelto cruel y doloroso.


Junto a las novedades diarias del operativo de búsqueda y rescate, se han visto y escuchado numerosos testimonios de expertos, intentando hallar una explicación a la desaparición de la nave.


Conmovida por el derrotero de los sucesos he indagado sobre hechos similares intentado entender la suspensión del rescate de tripulantes, motivo de intenso dolor para los familiares.


Cuando en 1870, Julio Verne publicó su ciencia-ficción "Veinte mil leguas de viaje submarino'', inspiró la construcción de submarinos mucho más avanzados que el "Nautilus''.


En 1895 el irlandés Holland inventó el submarino con motor de combustión interna en superficie y motor eléctrico alimentado por baterías, bajo el agua, de protagonismo decisivo en la Primera Guerra Mundial. La aparición del sonar y el radar, les quitaron protagonismo decisivo, aunque no devastador, en la Segunda Guerra Mundial. Desde 1950 la energía nuclear reemplazó, parcialmente, la propulsión diesel-eléctrica, con la habilidad de obtener también oxígeno del agua de mar. Esto permitió inmersión durante semanas y meses, posibilitando al "USS Nautilus'', en 1958, atravesar el Polo Norte bajo el hielo ártico. Por su menor costo, los submarinos diesel-eléctricos o convencionales, como el "Ara San Juan'', se siguieron fabricando.


A lo largo de la "Guerra Fría'' hay constancias de que la Unión Soviética perdió, al menos, 4 submarinos y EEUU tres, entre ellos el nuclear "Scorpion'', en 1968. Reparado antes de partir hacia el Mediterráneo para ejercicios en conjunto con la OTAN, regresaba a la base. Al estar a 80 kms de las islas Azores, envió su última comunicación. A las 24 hs comienza su búsqueda y 15 días después se lo declara oficialmente perdido junto a sus 99 tripulantes.


La pista de lo ocurrido, se obtuvo desde las Canarias donde se captó una anomalía hidroacústica, registrada 24 horas después de su último reporte, a 400 km de las Azores. Dispositivos de profundidad de rastreo avistaron sus restos sobre el fondo oceánico, a 3.000 m. de profundidad. Las impresionantes fotografías captadas muestran su casco deformado con la popa encajada en la proa. Nunca se determinó lo que ocurrió. Aunque se sospecha que pudo haber explotado su propio torpedo, ocasionando su naufragio y posterior deformación por la presión de las aguas.


Impacta la historia del "USS Thresher'', que en 1963 realizaba pruebas de inmersión hasta 350 metros en el Atlántico, escoltado y comunicado con un buque de rescate. Una hora y 25 minutos después de la inmersión, los tripulantes reportan "problemas menores''. Tan sólo 4 minutos después, se recibió un mensaje inacabado, interpretándose que había superado la profundidad de prueba. Inmediatamente se oyó un crujido compatible con el de casco aplastado por el agua. En la búsqueda sólo se descubrieron manchas de aceite en el agua. Un mes y 20 días después, fotografías del fondo marino mostraron partes del timón y del casco, y un batiscafo reflotó varios objetos marcados, confirmando su hundimiento y la muerte de sus 129 tripulantes. Estudiados los objetos rescatados, se determinó que las tuberías exteriores no soportaron la inmersión. Tenían costuras defectuosas por donde entró el agua, cortando la corriente eléctrica. La humedad de los tanques congeló el aire a alta presión y obstruyó la salida, impidiendo sacar el agua de los tanques de lastre y por tanto, el ascenso del submarino.


Y por último el dramático caso del "Kursk'', de la Armada rusa, perdido en el 2000 a 100 metros de profundidad. Cuando 14 meses después fue reflotado en una complicada operación de 3 meses, se hallaron los cadáveres de 23 tripulantes y un papel que uno de ellos escribió a oscuras relatando la agonía por falta de oxígeno.


Estas historias reflejan los riesgos propios de la navegación submarina, la complejidad de las búsquedas y rescates, la rapidez con que ocurren los hechos y los hundimientos que, a ciertas profundidades, resultan incompatibles con la integridad del submarino y la supervivencia humana.