El dato fue confirmado por dos fuentes distintas. Aseguran que, en tono de broma o no, el ministro de Educación de Alberto Fernández, Nicolás Trotta, le dijo al gobernador Sergio Uñac en una de las tantas charlas previas al reinicio de clases presenciales de San Juan: "Si lo echás, me lo traigo para la Nación". Hablaban del ministro de Educación local, Felipe De los Ríos. Nunca (al menos que yo sepa) pasó por la cabeza del gobernador hacer cambios en ese ministerio. Y no sé de qué hablaban los tres cuando Trotta disparó ese brutal respaldo para el docente. Al fin de cuentas, poco importa. De los Ríos tiene algunos detractores en el mismísimo entorno de Uñac, simplemente porque nada es color de rosas en ningún gobierno, que nadie se confunda. Esos detractores vieron sus intenciones caer en picada esta semana cuando San Juan pasó a las primeras planas del país y del mundo, como ocurrió cuando el diario El País de España mencionó que las clases en Argentina empezaban por San Juan. Hay muchas acciones positivas que ocurrieron para que ese diario, el de mayor audiencia entre hispanohablantes, resaltara en un título a una provincia chica dentro de un país al extremo Sur de otro continente. Hasta el enemigo público número uno de Alberto Fernández y del peronismo hoy por hoy, Luis Brandoni, felicitó a los sanjuaninos y en particular al mandatario provincial por el regreso a clases. Obviamente no se puede decir que todo es mérito de Uñac y De los Ríos. Ni siquiera se puede decir que el logro es sólo del gobierno. Pero sí se puede afirmar con todas las letras que la capacidad de Uñac desde la política fue la de sostener a su alfil, sobre todo con las tormentas vividas, que fueron muchas. De los Ríos maneja los medios y la comunicación peor que nadie en la historia de la política sanjuanina, opera de manera tan personalizada el ministerio que al final lo ralentiza, y es el que ha provocado la mayor cantidad de reemplazos de funcionarios, pero se nota que sabe de qué habla cuando habla de educación y es honesto, o al menos eso es lo que más resaltan los simpatizantes del funcionario que, como los detractores, también pululan alrededor del gobernador. Y después de todo eso, además, tiene un gobernador que lo respalda. Evidentemente esa es la fórmula. Lo mismo hizo Uñac con la jefa de salud, Alejandra Venerando, cuando todos pedían la cabeza de la funcionaria tras el tropezón del avión sanitario. Y no se equivocó, como tampoco se equivocó con De los Ríos, mal que nos pese a muchos. Si el gabinete de Alberto recibió con un aplauso a Martín Guzmán luego de haber acordado con los acreedores a un precio bastante más alto del que había cuando iniciaron las negociaciones, probablemente el resto de los ministros sanjuaninos debieran hacer lo mismo con el titular de Educación en la próxima reunión de gabinete.
