8 de agosto de 2011 - 00:00

La precariedad laboral no cede

A pesar de los índices de crecimiento económico sigue alta la desocupación y el empleo de baja calidad.

La alta precariedad del empleo en el país hace que la pobreza no ceda lo que se podría esperar, según las conclusiones de un reciente estudio privado. Para SEL Consultores, más de la mitad de las personas económicamente activas que viven en hogares de bajos ingresos están desocupadas o tienen empleos de baja calidad. En ese mismo segmento de la sociedad, en el que se ubica el 25% de la población más pobre, un tercio de quienes tienen edad de trabajar y quiere hacerlo está en situación de extrema precariedad laboral, lo que significa que, o bien están sin ocupación alguna o bien van realizando trabajos durante períodos breves, de menos de tres meses. Son personas que caen frecuentemente en el desamparo de la desocupación.

En el segmento que agrupa a una cuarta parte de la población, la que muestra el menor ingreso familiar per cápita, la desocupación alcanza al 17% de los activos, en tanto que entre los ocupados un 47,4% es informal y un 15% realiza tareas sólo de manera intermitente. El informe advierte que, pese al crecimiento de la actividad económica, esos indicadores, que reflejan un alto nivel de vulnerabilidad social, no mostraron mejoras significativas a partir de la segunda mitad de 2007. Los índices surgen del análisis de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), del Indec.

También, según los datos de esa fuente, la falta de una mejora importante en los últimos cuatro años coincide con el estancamiento que se observa en otros índices, como el desempleo en la población urbana, que en las estadísticas oficiales resultó del 7,4% en el primer trimestre de este año, mientras que había sido del 7,5% en el cuarto trimestre de 2007. En el universo de los más pobres, la porción de los trabajadores activos con problemas, ya sea por falta de ocupación o por mala calidad laboral, era del 60,2% en el segundo semestre de 2007, es decir, algo más de tres puntos con respecto al índice más reciente, correspondiente al segundo semestre del año pasado.

Estar en la informalidad, de hecho, niega al trabajador el acceso al derecho de la seguridad social, como obra social o una prepaga y aportes jubilatorios. Según el estudio, la persistencia de un núcleo duro de pobreza al que aluden los indicadores tiene que ver con un bajo capital de conocimientos de las personas afectadas por la situación. Todos estos problemas están relacionados con la calidad de vida y, aunque haya crecimiento económico, son muchos los argentinos que aún no han podido liberarse de ellos. Por último el exceso de cargas fiscales y privilegios laborales atentan y disminuyen la posibilidad de terminar con la precariedad e incluso aumentar los índices de ocupación.

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