Hace medio siglo, el 31 de julio de 1959 nacía el azote que golpea a la democracia española: Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), más conocida como ETA, la organización armada ilegal nacionalista vasca y de ideología marxista-leninista. Cinco años después sus asesinatos, que hasta hoy suman 823 víctimas, y miles de familias destrozadas.

El atentado más resonante sigue siendo el de Carrero Blanco, presidente del Gobierno franquista, aunque es imposible entresacar de tanta barbarie un listado de atrocidades. Los terroristas han querido demostrar que su organización más sangrienta y cruel sigue vigente. Dos bombas en 34 horas, dos guardias civiles muertos y decenas de vidas destrozadas ha sido la forma de recordar sus 50 años de violencia irracional.

El último ataque tiene un gran simbolismo, fue en Mallorca, una de las zonas con más medidas de seguridad ya que la Familia Real se dispone a pasar allí sus vacaciones. También es un destino al que acuden veraneantes de todo el mundo y su repercusión internacional pueda llegar a ser un golpe bajo para el turismo.

Pero ETA atraviesa una grave crisis operativo-militar, como la banda ha reconocido en documentación incautada. La debilidad señalada por los propios terroristas afirmó en 2008 que "el balance de los últimos años nos expresa el agotamiento de un ciclo", admitiendo que "los errores repetidos durante años nos exponen la necesidad de efectuar un cambio organizativo total".

El intento de reestructuración de la ETA para neutralizar el debilitamiento fracasó antes y después de tan revelador reconocimiento. Las incesantes detenciones de dirigentes etarras y los devastadores golpes a las células terroristas demuestran que, como ya afirmara la ponencia preparada por la cúpula tras la ruptura de la tregua, "las caídas y la represión se han convertido en algo insoportable". Este decepcionante balance es el que ha llevado a destacados militantes de ETA a reclamar el fin de la violencia.

A los casos de los últimos años como el de Francisco Múgica, que con el respaldo de otros presos escribió en 2004 que "nuestra estrategia político-militar ha sido superada por la represión del enemigo", se suma ahora el de Txema Matanzas, prominente terrorista que desde la cárcel ha descrito la situación de ETA como "caótica", concluyendo que es "hora de cerrar la persiana".

La debilidad del terrorismo y la posibilidad de ser vencido, se basa en la fortaleza del Estado de Derecho, del que las fuerzas de seguridad son un pilar básico, y el imprescindible acuerdo inquebrantable de partidos y ciudadanos.