El gran interrogante es si Peña Nieto lo hará reforzando los vínculos de México con Brasil, Cuba y otros gobiernos de centro-izquierda de la región o, por el contrario, procurará un liderazgo en la nueva Alianza del Pacífico, formada por México, Colombia, Perú y Chile, con vínculos comerciales más estrechos con Washington. El PRI tiene una larga tradición de apoyo a Cuba y a otras causas del Tercer Mundo, que utilizaba para calmar a su ala izquierda mientras adoptaba políticas económicas pro empresariales. Ahora se dice que el presidente electo es un pragmático cuya política exterior se centrará en objetivos económicos.
Emilio Lozoya, coordinador de relaciones internacionales de Peña Nieto, me dijo que el presidente llevará a cabo "’una política exterior más moderna, más proactiva, enfocada en convertirse en un motor del desarrollo económico del país”. Esa política incluirá la expansión de la agenda con Estados Unidos, actualmente centrada en la guerra contra las drogas, para agregarle otros pilares como desarrollo energético, infraestructura e inversión privada en el monopolio estatal petrolero Pemex, señaló Lozoya.
La presidenta del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y ex secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, dice que México no descuidará sus vínculos con EEUU, el mercado de exportación más importante para México. "’Si me preguntas cuáles serán su primera, segunda y tercera prioridad, yo diría que Estados Unidos, Centroamérica, y el Pacífico”, agregó Green.
Además se profundizará la participación mexicana en la Alianza del Pacífico. El nuevo bloque, en el que todos los miembros tienen acuerdos bilaterales de libre comercio con EEUU, pretende participar en el grupo propuesto por Barack Obama Trans-Pacific Partnership (TPP), que incluiría a casi una docena de países asiáticos, y podría convertirse en el área de libre comercio más grande del mundo.
Varios nombres suenan para canciller, entre ellos ex embajadores en Washington, Londres y Moscú y la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OECD) y cualquiera de ellos se centraría en el fortalecimiento de los vínculos económicos con Estados Unidos y la Cuenca del Pacifico. Pero algunos miembros del PRI ven las cosas de manera diferente, y dicen que Peña Nieto tiene el compromiso de designar a la ex presidenta del PRI, Beatriz Paredes, ex embajadora en Cuba y vigorosa defensora de un acercamiento mayor a Brasil y a otros países de centro izquierda. Paredes aceptó con reticencia el pedido de Peña Nieto de presentarse como candidata a la regencia de Ciudad de México en las elecciones, sabiendo que tenía pocas posibilidades de ganar. Paredes, que perdió por un amplio margen el domingo, habría aceptado la candidatura a cambio de la promesa de Peña Nieto de designarla secretaria de Relaciones Exteriores en su nuevo gobierno si perdía. "’A Peña Nieto le resultará muy difícil no cumplir su promesa, a menos que logre convencerla de que acepte otro cargo”, me dijo un miembro del PRI.
