7 de enero de 2026 - 06:00

La detención de Maduro y el comienzo real del nuevo orden mundial

Por Jorge Reinoso Rivera – Periodista e Historiador

La captura de Nicolás Maduro (considerado líder del Cartel de los Soles y presidente de facto del declarado “Estado Narco-Terrorista” de Venezuela), por personal policial de la DEA y apoyada por el ejército estadounidense, no puede ser considerada como invasión y sí como una extracción ya que luego de tres horas que durara la intervención, no hay tropas de ocupación en territorio venezolano.

Pero para entender qué realmente está en juego, más allá de la democratización de Venezuela, debemos remontarnos a la historia, más precisamente al final de la Segunda Guerra Mundial y el acuerdo suscripto por los aliados ganadores en Yalta.

El Acuerdo de Yalta (febrero de 1945) entre Roosevelt, Churchill y Stalin sentó las bases del orden mundial de posguerra, dividiendo a Alemania en zonas de ocupación y estableciendo la esfera de influencia soviética en Europa del Este, a pesar de promesas de elecciones libres, lo que llevó a la división ideológica de Europa (el “Telón de Acero”) y el inicio de la Guerra Fría, con EE.UU. como potencia capitalista y la URSS consolidando el comunismo, marcando una bipolaridad que definió el siglo XX. Yalta queda en la península de Crimea, en la costa sur, a orillas del Mar Negro, territorios hoy disputados entre Ucrania y Rusia.

Con total certeza hoy podemos decir que ese acuerdo es absolutamente obsoleto ya que desde “La Perestroika” (“reestructuración” en ruso) fue un conjunto de reformas políticas y económicas impulsadas por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética a partir de 1985 para revitalizar la economía estancada y modernizar el sistema socialista, introduciendo elementos de mercado y mayor apertura, pero irónicamente aceleró la caída de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), un Estado federal socialista que existió hasta 1991, naciendo de la Revolución Rusa, y se convirtió en una de las dos superpotencias mundiales durante la Guerra Fría, caracterizada por su ideología comunista, partido único (Partido Comunista), economía de planificación centralizada y vasto territorio euroasiático. La desintegración de la súper potencia comunista se puede decir que fue la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y este hecho puso punto final a la Guerra Fría entre EEUU y la URSS.

El comunismo se recicló bajo la denominación de “Socialismo del siglo XXI”.

Pero a pesar de todos estos hechos ya históricos y el fracaso del comunismo, este supo reciclarse y adquirir el nombre de “Socialismo del siglo XXI”, que estúpidamente abrazaron muchos países del mundo, llegando al gobierno de ellos y en muy corto tiempo también demostraron que estas ideas basadas en una “Justicia Social Estatista”, no solo fracasaron sino que se volvieron absolutamente corruptas, tal es el caso de Argentina (con los gobiernos peronistas kirchneristas), Venezuela (chavismo), Cuba (castrista), Colombia, Bolivia, Chile, Brasil, Nicaragua, España con el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), entre otros. Nombro muchos países americanos porque son estos países parte de este “nuevo orden mundial” que desea conducir los Estados Unidos de Norteamérica reciclando y adaptando a tiempos modernos la vieja “Doctrina Monroe” proclamada en 1823 y nació con la intención de proteger la independencia americana. “América para los americanos” se transformó en una política de expansión y control estadounidense, implicando que el continente debía estar libre de influencias europeas para servir a los intereses de Washington. Hoy podemos decir que el mayor temor de los “yanquis” es la penetración en el continente americano de países como Rusia, China e Irán.

En este “juego” geopolítico, Estados Unidos (que no es sonso o zonzo) sabe que solos no pueden controlar el continente americano, ya que ellos se encuentran bien al norte y si les interesa negociar con algún país bien austral como socio directo de ellos y es aquí donde nuestra Argentina juega un rol fundamental, ya que con el actual gobierno de Milei, nuestro país se volvió “altamente confiable” pero también saben los norteamericanos que Argentina debe crecer rápidamente desde lo económico y transformarse en una potencia con moneda estable y militarmente adecuada a los tiempos actuales. Y saben que para que eso ocurra ellos deben otorgarle a Argentina (y estarían dispuestos a hacerlo) muchas concesiones desde lo económico y militar.

Acuerdo de Yalta. Winston Churchill: Primer Ministro del Reino Unido ; Franklin D. Roosevelt: Presidente de los Estados Unidos; Iósif Stalin: Líder de la Unión Soviética (URSS).

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