20 de septiembre de 2026 - 08:38

Gestión hídrica integral, una propuesta de Los Azules que involucra a distintos actores comprometidos con el cuidado del agua

La iniciativa se encuentra en la primera de las tres etapas y tiene una duración de cinco años. Instituciones educativas, nacionales y la comunidad serán parte de un proyecto integral más que ambicioso.

La escasez que marcó a San Juan durante varios años puso al agua en el centro de la agenda. En Calingasta, esa realidad impulsó a Los Azules a poner en marcha un proyecto de "Gestión hídrica integral", el cual busca mejorar la eficiencia en el uso del recurso y acompañar a los productores departamentales en la incorporación de nuevas tecnologías.

“Estamos iniciando este año un proyecto muy ambicioso sobre gestión eficiente del agua en el departamento. Creo que va a tener mucho impacto, no solamente a nivel local, sino que puede tener un impacto a nivel de gestión de agua en toda la provincia”, explicó Facundo Vita, jefe de Relaciones Comunitarias de McEwen Copper en el proyecto Los Azules. La iniciativa contempla una extensión de cinco años de trabajo y considera la participación articulada de miembros del proyecto Los Azules, la Universidad Católica de Cuya, el INTA, instituciones educativas y productores de Calingasta, además de empresas vinculadas a los sistemas de riego.

El punto de partida es un diagnóstico sobre la disponibilidad del recurso. Vita señaló que, aunque actualmente la provincia atraviesa un escenario con abundante nieve e incluso hay previsiones de un mayor caudal de agua, histórico en comparación a años anteriores. Sin embargo, el análisis de los últimos 100 años de derrame de los ríos de San Juan muestra “una disminución progresiva de la cantidad de agua”.

Frente a ese escenario, desde Los Azules se diagramó un proyecto de ejecución que se extenderá en el tiempo y buscará involucrar a la comunidad en distintos niveles para el cuidado del recurso.

Primera fase de la gestión hídrica integral

La primera etapa del proyecto se pondrá en marcha durante la temporada agrícola, que en Calingasta comienza en octubre aproximadamente. El escenario será el espacio educativo y productivo “Granja Tres Marías” del Colegio Agrotécnico Jesús de la Buena Esperanza, ubicado en Barreal y vinculado a la Universidad Católica de Cuyo.

De acuerdo a lo que precisó Vita, allí se pretende instalar una Unidad Tecnológica de Riego que funcionará como espacio de experimentación y demostración. El objetivo es incorporar tecnologías de riego eficiente y generar información a partir de mediciones, pruebas y comparaciones. El colegio cuenta con cultivos frutales, vid, producción hortícola y un invernadero tecnificado. La propuesta contempla profundizar esa tecnificación, sumar un reservorio para mejorar la seguridad hídrica del riego y desarrollar distintos ensayos.

El proyecto contempla la utilización de sistemas presurizados, goteo, aspersión, mangas y goteo enterrado. A esto se sumará tecnología de sensorización de humedad del suelo, que permitirá determinar cuándo regar y qué cantidad de agua aplicar. “Hay que hacer una gestión eficiente de recursos hídricos en todas las actividades. La agricultura es la que más usa el recurso”, remarcó Vita.

Además, se incorporará un sistema de control activo de heladas tardías mediante aspersión de agua, una tecnología utilizada en zonas frutícolas de Neuquén y Río Negro. El mecanismo permite reducir el impacto de las bajas temperaturas en cultivos particularmente vulnerables durante esos períodos.

La primera etapa tendrá una duración estimada de un año. Durante ese tiempo se prevé tomar datos, realizar mediciones y comparaciones y probar distintas alternativas de cultivo. “Esta primera unidad sirve como una forma de acercar al productor a la tecnología, que sepa que existe y que es posible incorporarla”, explicó Vita.

Segunda fase de la gestión hídrica integral

La intención de Los Azules no es quedarse solo en el ámbito educativo, sino ampliar la propuesta a los productores locales con capacitaciones y acompañamiento en base a las instancias desarrolladas en la primera fase.

El acompañamiento del INTA será clave para avanzar hacia la segunda etapa. En esta instancia se prevé la participación del organismo en el seguimiento y asesoramiento de los productores, no solo para facilitar la incorporación de tecnología de riego, sino también para aportar su experiencia en la prueba de nuevos cultivos y alternativas productivas.

El objetivo final es que la tecnología no quede solamente instalada, sino que sea utilizada de manera efectiva y contribuya a mejorar la eficiencia del agua, ampliar las superficies cultivadas y lograr actividades económicamente rentables.

“Buscamos que el productor incorpore la tecnología, pero que la use, que sea útil, que pueda servirle para mejorar la eficiencia del uso del agua y que puedan ampliar su superficie cultivada”, señaló Vita.

Tercera fase de la gestión hídrica integral

La tercera etapa apunta a un aspecto que excede la tecnología aplicada dentro de cada finca: la infraestructura de distribución del agua.

Según Vita, Calingasta e Iglesia presentan un importante atraso en materia de infraestructura de redes de canales. Por eso, el proyecto contempla avanzar sobre el mejoramiento de la estructura de los canales y la forma en que se distribuye el recurso en superficie. La intención es que los productores puedan contar con agua cuando sus cultivos la necesiten y que la distribución sea más eficiente.

“Hay una asignatura pendiente en materia de infraestructura de canales”, reconoció Vita, y agregó que para Los Azules este aspecto también constituye una prioridad dentro del aporte que la empresa busca realizar a la comunidad.

De esta manera, el proyecto plantea una intervención que va desde la incorporación de sensores y sistemas de riego dentro de una finca hasta la infraestructura necesaria para mejorar la distribución del recurso a escala de un canal.

La expectativa es que los productores puedan conocer opciones que no necesariamente forman parte de los sistemas tradicionales del departamento y que, a partir de allí, puedan evaluar su aplicación y hasta ampliar sus alternativas productivas.

El proyecto de gestión hídrica integral para Calingasta plantea así un recorrido de largo plazo: primero conocer, medir y experimentar; luego acompañar la incorporación tecnológica en las fincas y, finalmente, trabajar sobre la infraestructura de distribución.

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