El dilema de tener pocos ahorros y la difícil decisión de saber qué hacer con ellos. Que el plazo fijo en pesos entrega tasas de interés que se las come la inflación. Que comprar dólares u otra divisa se ha vuelto una tarea cuasi imposible, excepto que se viaje al exterior o que se apele a la compra del dólar en el mercado ilegal. Que para los pequeños ahorristas les resulta ‘’incómodo’’ invertir en bonos, porque para la mayoría no es un nicho tan conocido. Es que, al fin y al cabo, los distintos parámetros de la economía nacional han obligado al ahorrista a darle utilidad a esos fondos antes que pierdan valor. Que ese dinero vaya al consumo, uno de los objetivos del Gobierno, parece ser una de las escapatorias para no perder capital, pero aquí es donde debe ir bien dirigido esa inversión.

