La Unión Industrial Argentina (UIA) planteó la necesidad de avanzar hacia un plan productivo de largo plazo que permita transformar las capacidades del país en inversiones, empleo y mayor valor agregado. En la apertura de la 32° Conferencia Industrial, Silvio Zurzolo reclamó condiciones para competir y pidió acuerdos entre el sector público y privado.
El presidente de la Conferencia puso el foco en el potencial de los recursos energéticos, mineros y agroindustriales, pero advirtió que su disponibilidad no garantiza por sí sola el desarrollo. “Los recursos por sí solos no definen el destino de un país. Ese destino depende de lo que seamos capaces de hacer con ellos”, sostuvo.
Bajo el lema “Talento argentino: la fuerza que transforma”, el encuentro propone debatir sobre el vínculo entre educación, innovación, tecnología y producción. Para Zurzolo, el desafío es que las oportunidades que abren los cambios tecnológicos se traduzcan en capacidades industriales, empresas competitivas y trabajo de calidad.
Los reclamos de la industria
En su discurso, Zurzolo describió las dificultades que enfrentan las empresas para producir e invertir en el país. Mencionó la acumulación de impuestos a lo largo de la cadena productiva, los costos logísticos, las dificultades para acceder al financiamiento, la burocracia y la incertidumbre laboral.
“Hoy, una empresa que quiere producir en la Argentina tiene que avanzar con una mochila demasiado pesada”, afirmó. Y advirtió que cada uno de esos obstáculos puede traducirse en una inversión que no se concreta, una máquina que no se incorpora, un proyecto que se reduce o un empleo que no se genera.
El dirigente valoró la estabilidad macroeconómica, aunque consideró que debe convertirse en una plataforma para ampliar la actividad. “La estabilidad macroeconómica es necesaria. La valoramos y queremos que sea duradera. Pero necesitamos que se convierta en una base para producir, invertir y generar trabajo”, señaló.
En ese marco, pidió al Gobierno que la producción ocupe un lugar central en las decisiones económicas y que trabaje junto con las empresas para resolver los problemas que afectan su competitividad. También reclamó reglas claras, condiciones equitativas para competir y medidas contra el contrabando y las prácticas comerciales desleales.
Zurzolo insistió en que las inversiones industriales necesitan previsibilidad. La formación de trabajadores, el desarrollo tecnológico y la apertura de mercados requieren tiempo, por lo que consideró necesario establecer políticas de Estado que trasciendan los cambios de gobierno.
Entre los temas que, a su juicio, deberían integrar esos acuerdos mencionó infraestructura, energía, financiamiento, impuestos, educación y empleo formal. También sostuvo que el gas argentino debe servir tanto para exportar como para abastecer a las fábricas locales con costos competitivos.
Minería, energía y agroindustria
El titular de la Conferencia destacó las posibilidades que ofrecen los recursos naturales y las capacidades existentes en el entramado empresarial argentino. En particular, señaló que la minería puede impulsar proveedores, maquinaria y tecnología nacional; que el campo puede multiplicar su valor mediante la industrialización, y que el gas y la energía pueden convertirse en una plataforma para el desarrollo productivo.
“Queremos llevar al mundo productos argentinos con más conocimiento y con más valor agregado”, expresó. Para eso, planteó que el país necesita inversiones e infraestructura que permitan integrar las distintas actividades y fortalecer tanto las exportaciones como el mercado interno.
En esa línea, defendió la construcción de cadenas de valor locales y el desarrollo de proveedores nacionales para los grandes proyectos de inversión. La competitividad, remarcó, no depende solamente de lo que ocurre dentro de cada fábrica, sino también de las condiciones logísticas, energéticas y regulatorias del entorno.
Inteligencia artificial y educación: el desafío de formar talento
Otro de los ejes centrales del discurso fue el impacto de la inteligencia artificial y la automatización sobre la industria. Zurzolo sostuvo que la transformación tecnológica no se limita a incorporar máquinas o programas, sino que exige modificar procesos y preparar a las personas para aprovechar las nuevas herramientas.
Señaló que la tecnología es valiosa, pero necesita un elemento esencial: las personas. “Las máquinas se pueden comprar, los programas se pueden instalar, la tecnología se puede importar, pero el talento hay que formarlo”, afirmó.
El dirigente consideró que la educación debe estar más conectada con la realidad productiva, mediante vínculos entre escuelas, universidades, centros de investigación y empresas. Aclaró que no se trata de convertir a todos los trabajadores en programadores, sino de desarrollar capacidades para pensar, resolver problemas, aprender e innovar.
También planteó que la inteligencia artificial abre una etapa en la que el conocimiento adquiere un nuevo valor. “La inteligencia artificial responde, pero sigue siendo el humano quien decide qué merece ser preguntado”, sostuvo. Y advirtió que, aunque la tecnología democratiza el acceso al conocimiento, también puede facilitar respuestas mediocres o equivocadas si no existe capacidad para evaluarlas.
El rol de la UIA en la agenda productiva
En el tramo final, Zurzolo repasó el trabajo de los distintos departamentos de la UIA en áreas como educación, tecnología, innovación, desarrollo científico, energía, transporte, logística, política tributaria, minería, ambiente y desarrollo regional.
También destacó la tarea del Centro de Estudios de la entidad, cuyos datos y análisis permiten seguir la evolución de la actividad y respaldar las propuestas del sector industrial.
La UIA, señaló, busca aportar experiencia empresarial y conocimiento técnico para construir un plan productivo junto con el Estado. “Tenemos una institución capaz de reunir experiencia, conocimiento y vocación de transformación. Queremos sentarnos para armar ese plan productivo”, afirmó.
La Conferencia Industrial se desarrolla en un contexto en el que el sector reclama condiciones para recuperar inversiones y ampliar su capacidad de producción, mientras enfrenta el desafío de incorporar nuevas tecnologías y adaptar la formación laboral a los cambios en el mundo del trabajo.