El dólar oficial vuelve a caer y se mantiene en mínimos desde fines de febrero. El mercado cambiario se encuentra en un contexto de estabilidad, pero con señales de leve presión en los segmentos financieros que demostraría un leve aumento de la demanda.
De esta manera, el dólar mayorista operó a $1.370 y mantuvo una distancia del techo de la banda cambiaria (hoy de $1.649,13) en torno al 20%, la más alta en casi nueve meses. Además, el tipo de cambio oficial se encuentra en su nivel nominal más bajo en más de un mes, desde el 23 de febrero.
El dólar minorista cotizó a $1.395 en el Banco Nación (BNA). Así, el dólar tarjeta o turista, equivalente al dólar oficial minorista más un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se ubica en $1.820.
Entre los financieros, el dólar MEP se movió a $1.397,90, mientras que el dólar contado con liquidación (CCL) lo hizo a $1.443,94. En tanto, el dólar blue se vendió a $1.425 para la venta en la city porteña y en San Juan, como desde hace varios días, cerró en $1.460.
Así, si bien los tipos de cambio alternativos se mantienen por encima del oficial, la brecha continúa en niveles relativamente bajos, lo que refleja un escenario de calma cambiaria en comparación con períodos anteriores.
Qué explica la paz sobre el dólar
El comportamiento del tipo de cambio local sigue condicionado tanto por factores externos como por variables domésticas, entre las que se destacan la dinámica de tasas, la liquidez en pesos y la capacidad del BCRA para sostener la acumulación de reservas.
Ayer, la autoridad monetaria se hizo de u$s146 millones en el MLC, inflando el acumulado de compras mensual a u$s1.217 millones.
En ese marco, la estabilidad del tipo de cambio también se apoya en las expectativas de un flujo sostenido de divisas. El ingreso de dólares por exportaciones, junto con el atractivo de las inversiones financieras en moneda local, configura un escenario favorable para contener presiones cambiarias en el corto plazo.
Entre los factores que refuerzan esta dinámica se destacan la recuperación del superávit energético, la inminente liquidación de la cosecha agrícola a partir del próximo mes, y un nivel de tasas en pesos que incentiva la colocación en instrumentos del Tesoro a corto plazo.