Desde hace meses la carne vacuna es noticia a nivel nacional. La suba de precios constante y la caída del consumo que sigue en picada son solo dos de los múltiples factores que hay detrás del alimento y su realidad. En ese escenario, el empresario sanjuanino Sebastián Parra, detalló cuál es la realidad nacional del sector, donde las miras están puestas en lo que suceda desde el 1° de mayo.
Uno de los factores que analiza el empresario es la puesta en marcha del acuerdo Mercosur – Unión Europea. El mismo entra en vigencia el viernes 1° de mayo, buscando diversificar mercados, reducir vulnerabilidades y reforzando la integración. En ese contexto, Parra explica: “Hay toneladas que entregar. Estamos hablando de unas 99.000 toneladas que se disputarán entre Argentina y Brasil, y eso hará que haya una modificación en el precio, teniendo en cuenta que hay pocos animales”.
Antes de entrar en detalles sobre las cabezas de ganado, es interesante detenerse en el factor exportación. Ante la caída del consumo, la lógica dicta que el precio tendría que retroceder debido a la baja demanda. En la práctica, en abril los valores en gancho retrocedieron entre un 8 y un 10%, pero si el grueso de la demanda se concentra en el mercado extranjero, se tomarán esos nuevos precios de referencia en alza, lo que no termina siendo conveniente para un mercado interno que viene golpeado desde hace un tiempo.
A este escenario se incorpora la baja producción de carne vacuna que hay en el país. Parra explicó que actualmente hay poca carne en los rodeos, estimando unas 50 millones de cabezas de ganado para casi 47 millones de habitantes. “Es casi uno a uno cuando históricamente estábamos en dos vacas por habitantes. Tenemos una planta muy baja y los productores no están invirtiendo para que la producción crezca”, precisó Parra.
Ante este panorama donde puede haber un repunte de la demanda en exportaciones y con una baja producción de carne vacuna la pregunta obligada es qué pasará con abastecimiento de carne. ¿Faltarán cortes o no es un tema que preocupe hoy en día en el sector?
Sobre ello, Parra explicó: “Lo que se vende en el interior del país es la media res, y lo que se exporta quizás puede ser fraccionado con o sin hueso, pero no llevará a la falta de cortes. Sí se puede notar la falta de mercadería en el mercado interno, pero estamos en niveles bajos de consumo, entonces al no haber demanda, no hay escasez”.
Y continuó: “Tenemos este escenario en el que hay poca carne, pero también hay poco consumo. Es por eso que el faltante de carne no se nota.”
Para el abastecedor sanjuanino la recuperación para llegar a los valores promedio de producción podría llevar años, pero dependerá de los productores, quienes actualmente no ven un escenario propicio para ello.
Consumo de carne en picada y menos producción en Argentina
El reciente informe publicado por la FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicado en abril detalla que entre marzo del 2025 y marzo de este año el argentino consumió en promedio cinco kilos de carne menos que el periodo anterior.
Según los registros, el consumo anual per cápita de carne vacuna bajó de 49,5 a 44,5 kilos este año, mientras que la carne porcina ascendió a 19,3 kilos por persona. La principal causa es la distorsión de precios: la carne de vaca aumentó 64% en el último año, mientras que la de cerdo subió 25%.
Por su parte, un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) indica que en el primer trimestre de 2026, la producción totalizó 700,19 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída del 5,1% interanual, es decir, unas 37,5 mil toneladas menos que en el mismo período del año anterior.
Detrás de esta dinámica, puntualiza el reporte de CICCRA, se encuentra una menor disponibilidad de hacienda para faena, producto de factores climáticos acumulados como sequías e inundaciones que afectaron el stock ganadero, y el índice de preñez. Esto derivó en un aumento significativo del precio del ganado en pie, que alcanzó los niveles más altos de los últimos quince años, trasladándose luego a los valores al consumidor.