El empleo privado registrado volvió a mostrar números negativos en Argentina. Durante el primer semestre de 2026 se perdieron cerca de 46.000 puestos asalariados formales, mientras que desde noviembre de 2023 la caída acumulada alcanza los 246.312 empleos, de acuerdo con los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Solo durante junio se destruyeron 6.261 puestos de trabajo privados respecto de mayo, una baja mensual del 0,1%. Con ese resultado, el sector encadenó su decimotercer mes consecutivo de retroceso, una tendencia que comenzó a mediados de 2025 y que todavía no logró revertirse.
Frente a noviembre de 2023, antes del inicio de la gestión de Javier Milei, el empleo privado asalariado registrado acumula una contracción de aproximadamente 3,9%. Los relevamientos realizados sobre los datos oficiales sitúan actualmente el volumen de puestos en niveles similares a los observados varios años atrás.
Industria y comercio, entre los sectores más golpeados
La caída no se distribuye de manera uniforme. La industria manufacturera acumula 20 meses de retrocesos y perdió más de 52.500 empleos durante el último año, mientras que el comercio suma 13 meses consecutivos de bajas, con casi 39.800 puestos menos.
La construcción, en tanto, permanece prácticamente estancada después del fuerte ajuste que atravesó durante 2024. En sentido contrario, algunas actividades mostraron variaciones positivas, entre ellas agricultura y ganadería, pesca, electricidad, gas y agua y determinados servicios.
Un análisis de Invecq advierte que los sectores que concentran mayor cantidad de trabajadores —industria, construcción y comercio— tienen un peso mucho más grande dentro del mercado laboral que aquellos vinculados con petróleo, minería, agro o servicios financieros que muestran una dinámica relativamente mejor. Por ese motivo, el crecimiento de determinadas ramas todavía no logra compensar la pérdida de puestos en las actividades más intensivas en empleo.
Más de 354.000 empleos registrados menos si se suma el Estado
La caída es todavía mayor cuando se observa el conjunto del trabajo asalariado registrado. Desde el inicio de la actual gestión se contabilizan 354.128 puestos menos: 246.312 correspondientes al sector privado, alrededor de 87.600 al sector público y más de 20.000 al personal de casas particulares.
Como contrapartida, durante ese mismo período aumentó la cantidad de monotributistas registrados. Distintos informes contabilizan alrededor de 169.000 nuevas inscripciones, un movimiento que muestra también una transformación en la composición del mercado laboral formal.
Los próximos datos del SIPA serán clave para determinar si el segundo semestre consigue frenar una tendencia que ya lleva más de un año: menos empleo asalariado privado registrado, con la industria y el comercio concentrando buena parte del deterioro.